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La foca Oza recala en la ría de Muros-Noia en su travesía por aguas gallegas

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

SOMOS MAR

La loba marina Oza, en una imagen tomada en Laxe en abril
La loba marina Oza, en una imagen tomada en Laxe en abril ANA GARCÍA

El ejemplar fue visto la tarde del lunes en la playa sonense de O Cruceiro, pero lleva unas dos semanas en la comarca

21 may 2024 . Actualizado a las 18:01 h.

A la inmensa y diversa población que habita en las aguas de la ría de Muros-Noia acaba de sumarse un nuevo integrante, la loba marina Oza, bautizada así por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) tras un controvertido paso, precisamente, por el muelle coruñés del mismo nombre en el que el mamífero, apuntan desde Cemma, no encontró la tranquilidad que precisa.

Oza es una foca adulta hembra, con más de 100 kilos de peso, que lleva desde diciembre atravesando las aguas gallegas hacia el sur. Lo primero que explica el biólogo de Cemma Alfredo López es que se trata de una leona marina o foca gris y hace una aclaración al respecto del empleo indistinto de ambas designaciones: «Nós preferimos empregar loba mariña porque é unha recuperación do nome orixinal. Foca é un nome procedente do francés que non comezou a empregarse ata o século XIX».

Hecha la apreciación, el experto recalca que no es en absoluto frecuente que un animal de este tipo elija estas aguas: «Hai anos houbo outra, pero non sabemos a que obedece».

Durante la tarde del pasado lunes, Oza cautivó a quienes se encontraban en Porto do Son. Según indicaron algunos observadores, la loba marina se movía desde la escollera el área portuaria hacia la playa de O Castro. Todos se quedaban asombrados con su impresionante tamaño, más de dos metros.

La noticia de la existencia del impresionante ejemplar en aguas sonenses no tardó en extenderse, pero lo cierto es que lleva residiendo en aguas de la ría de Muros-Noia al menos quince días.

Lo habitual es que un ejemplar como Oza se mueva por aguas irlandesas. En ocasiones, apuntan desde Cemma, han llegado crías de entre tres y seis meses arrastradas por los temporales, pero acaban varando. Lo excepcional de Oza es que se trata de un ejemplar adulto.

En busca de tranquilidad

Cabe preguntarse qué lleva a esta loba marina adulta a la costa gallega y Alfredo López indica que «é coma se estivera buscando un lugar para estar tranquila».

A diferencia de los arroaces, estos mamíferos, comenta el biólogo de Cemma, «os lobos mariños son solitarios e viven independientemente». Solo la necesidad de reproducirse les lleva a acercarse al grupo y Alfredo López comenta que esto puede ocurrir con Oza llegado el momento.

La presencia de esta loba marina en aguas gallegas está registrada desde el pasado diciembre, cuando fue vista en aguas de Burela. Desde entonces ha ido realizando una particular travesía que la ha llevado a Oza y a la Costa da Morte. Su imagen, en aguas de Laxe, subida a una embarcación se hizo viral.

Desde la Costa da Morte ha seguido rumbo hasta la ría de Muros-Noia. Desde Cemma insisten en la necesidad de dejarla tranquila: «Canto menos contacto con ela, mellor». Instan a los curiosos a evitar acercarse al mamífero. Asimismo, recalca que «vai durmir ás praias» indicando que si alguien la ve no debe molestarla ni pensar que corre peligro.

Oza no es el primer león marino de gran tamaño que visita Galicia, ya hubo otro hace unos tres años, bautizado con el nombre de Doqui. Antes de ser expulsado de mala manera también visitó el área barbanzana. En concreto pudo verse a este mamífero marino en la costa de Corrubedo en el mes de agosto del 2011 en su periplo por la costa.