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«Nuns anos non hai ameixa fina nin babosa; todo vai ser xapónica»

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

SOMOS MAR

MARTINA MISER

Las especies autóctonas perdieron terreno ante una competidora mucho más resistente

28 feb 2024 . Actualizado a las 04:50 h.

Una cierta exasperación se extiende por las cofradías del sur de la ría de Arousa. «Aquí parece que no haya pasado nada», se lamenta María Porto, la presidenta de las mariscadoras de Carril. Tras la debacle marisquera de este otoño, el sector espera impaciente noticias de Santiago sobre qué se va a hacer para intentar darle la vuelta a una situación crítica. «O que está claro é que non se está facendo nada, non sei a que esperan», se pregunta Lino Díaz, el patrón mayor de Vilanova.

A principios de febrero, el conselleiro do Mar, Alfonso Villares, explicaba en Lourizán que los planes de Mar iban a llevar su tiempo. El futuro del marisqueo, señaló entonces, pasaba por diversificar especies y tratar de hacer más resistentes las que ya existen. Dos propuestas que van ligadas a la promesa de liberar, entre el segundo semestre de este año y el 2025, 104 millones de euros en medidas de apoyo a la sostenibilidad y competitividad del sector marisquero, un plan en el que se prevé reforzar los trabajos de recuperación de áreas marisqueras y la creación de nuevas zonas de trabajo para los profesionales del mar.

Esas propuestas no han entusiasmado al sector, al menos en Arousa sur. «Especies máis resistentes? Xa temos unha especie máis resistente, a xapónica. E o que está pasando é que todo o mundo está tirando por ela; nun par de anos xa non vai haber nin fina nin babosa, que son as nosas especies autóctonas», se lamenta el patrón vilanovés.

La apuesta por la almeja japónica no es nueva: las cofradías llevan años apostando a lo seguro y sembrando una especie con más capacidad de adaptación a los cambios de temperatura y de salinidad que las almejas características de la ría. Fue Cambados el primer pósito que apostó por esa almeja, entonces mirada con cierta suspicacia por el resto del sector, y los buenos resultados obtenidos fueron seduciendo a otras cofradías de la ría, hasta el punto de que la japónica es considerada, hoy en día, una almeja más de las nuestras.

Los datos están ahí. En el año 2003, la producción de japónica en la orilla sur de la ría rozaba los 370.000 kilos. Veinte años después, y siendo el 2023 un año tan complicado, la producción fue de 1.250.822 kilos, según recogen los informes de Pesca de Galicia.

Esa tendencia, auguran desde las cofradías, se va a agudizar a partir de ahora. Tras quedar arrasados los bancos marisqueros con los temporales de octubre, mientras revisan el estado de sus concesiones, empiezan a pensar en resembrar sus bancos. «Tal y como están las cosas, claro que va a haber especies que desaparezcan. ¿Quién va a invertir en una almeja que con un poco que llueva o con la apertura del embalse se va? Eso lo puedes hacer una vez, dos... Pero desde luego, tal y como están las cosas ahora...», explican desde la agrupación de a pie de Carril. Su presidenta, María Porto, explica que se está haciendo una evaluación de las zonas de trabajo para ver en qué lugares realizar trabajos de siembra. «Nuestra intención es poder hacerlos en abril, y antes tenemos que ver cómo están las zonas, si quedó algo en alguna... En A Fangueira parece que hay una poca japónica, pero sin talla. Y Os Lombos es una catástrofe absoluta».

También en Vilanova comienzan a pensar en resiembras y regeneraciones. Aquí, el patrón mayor apuesta por resistir: «Nós, mentres poidamos, imos seguir apostando polo noso e sementando babosa nas mellores zonas. Nas que non son tan boas, pois teremos que poñer xapónica», dice el patrón mayor.

Las capturas de una especie que se multiplicaron por tres en veinte años

En las lonjas de la orilla sur de la ría se vendían a comienzos de siglo unos 370.000 kilos de japónica, que se subastaron a un máximo de 19,96 euros. El año pasado, los 1.250.822 kilos se vendieron por valores que llegaron a los 47,90 euros. En paralelo, la almeja fina se ha hundido (237.947 kilos en 2003; 77.600 en 2023) y la babosa sigue ese camino (60.379 kilos el año pasado, frente a los 394.105 del año 2003).