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La pesca incita a la UE a vetar la xarda de países que se autoasignen cupo

E. A. REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Juan Herrero | EFE

La patronal Europêche muestra su decepción por la falta de acuerdo a la hora de repartir la especie y alerta de que se puede poner en peligro el «stock»

09 abr 2023 . Actualizado a las 04:45 h.

Se acabó el plazo que se habían marcado y los Estados costeros de la Comisión de Pesquerías del Atlántico Nororiental (NEAFC) no han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre el reparto de caballa. En diciembre pasado, Noruega, la UE, las Islas Feroe, Groenlandia, Islandia y el Reino Unido llegaron a un pacto sobre la cantidad total de xarda que se podría pescar en los caladeros de esa parte del Atlántico: 782.066 toneladas. Son las que aconsejaban los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés), asumiendo un recorte del 1,6 % respecto al año anterior.

Pero no fueron capaces de repartirla entre ellos. Subsistían las diferencias por la cantidad que le corresponde a cada parte y las medidas de gestión que deben adoptarse. Así, los países se dieron de plazo hasta el 31 de marzo para quitar esas espinas al pastel de la xarda. Misión imposible. Tras tres rondas más de consultas, celebradas en Londres y Nuuk (Groenlandia) ha vencido el plazo sin que hubiese acuerdo. Hay partes que insisten en abrazar ese «apego zonal» de una forma que ha dejado sin oxígeno la negociación. Las conversaciones están suspendidas hasta septiembre y la presidencia que estaba en manos del Reino Unido pasa a Islandia. Reikiavik. Precisamente uno de los países que más se aferran a ese criterio de proximidad y dependencia de su flota.

Esa suspensión de las negociaciones ha caído como un jarro de agua fría sobre la industria pesquera de la UE, que fue la que ha contado los entresijos de las conversaciones. La patronal Europêche se mostró «muy decepcionada» de que los Estados costeros del Atlántico nororiental no acaben de cerrar un pacto que ponga fin a las autoasignaciones de cuotas que exceden, con mucho, el TAC fijado. Y ese escenario es el que ven venir los pescadores comunitarios. Que no vuelvan a sentarse hasta septiembre da alas al riesgo de que algunas partes «vuelvan a establecer cuotas unilaterales excesivas» y se supere el TAC fijado en base a la recomendación científica.

Y ese no es su peor temor. Temen una nueva reacción timorata de Bruselas. La Comisión Europea se ha batido el cobre en la negociación, elogia desde Europêche, que entiende que había partes empecinadas en no llegar a un buen fin. Pero esa determinación que mostró en Londres y Nuuk debería tenerla ahora para responder a una hipotética autoasignación de cuota por parte de Noruega, Feroe, Groenlandia o Islandia. Así es que la industria insta al Ejecutivo comunitario y al Consejo de la UE «a tomar medidas concretas y hacer uso de los instrumentos a su disposición». Y la más eficaz consideran que serían las sanciones comerciales, no en vano es el principal mercado para las exportaciones de productos del mar de los otros Estados ribereños. Así que cerrar las puertas a la xarda que llegue de esos países sería una buena medida de presión para encarrilarlos en una gestión sostenible.

Sostenibilidad en riesgo

Tim Heddema, portavoz de la industria pesquera pelágica de la UE, admite que «las preocupaciones de otras partes interesadas, como procesadores, minoristas y certificadores de pesca sostenible, son legítimas». Ahora bien, deberían «reconocer el comportamiento pesquero responsable de la UE y el Reino Unido, que se han ceñido al reparto acordado en el 2014 por los principales Estados ribereños». Heddema expone que ese comportamiento de británicos y europeos es lo que ha salvado al stock, que «ha sufrido sobrepesca, pero no está sobreexplotada y aún se encuentra dentro de límites biológicos seguros». Claro que eso podría dejar de ser así. «Lo que se necesita ahora es un acuerdo global, entre los seis Estados ribereños, que respete los antecedentes reales, no los aumentados artificial e irresponsablemente», dice el portavoz de la flota pelágica de Europêche. Sostiene, además, que «cualquier retraso adicional afectará en gran medida las posibilidades de pesca y la posición en el mercado de los pescadores de la UE».