Los piratas secuestran a parte de la tripulación de un carguero danés en el golfo de Guinea

efe COPENHAGUE

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Armada española

La compañía naviera propietaria del Monjasa Reformer no detalló cuántos marineros faltan ni sus nacionalidades

01 abr 2023 . Actualizado a las 04:46 h.

Los piratas que abordaron la semana pasada un carguero de la naviera danesa Monjasa en el golfo de Guinea han abandonado el barco, pero han secuestrado a una parte de la tripulación, ha informado la compañía. El Monjasa Reformer fue localizado ayer por la Armada francesa, pero con solo una parte de los tripulantes, que se encontraban en buen estado y han sido trasladados ya a un lugar seguro. Ni el barco ni la carga han resultado dañados, explicó la naviera.

En el momento del ataque, el pasado día 25 frente a las costas de la república del Congo, había 16 personas en el barco, que tiene bandera liberiana.

La firma danesa no ha especificado cuántos tripulantes faltan ni su nacionalidad, aunque anteriormente había informado de que ninguno era danés. «Monjasa seguirá trabajando de forma estrecha con las autoridades locales para que nuestros marineros puedan volver de forma segura con sus familias», consta en el comunicado.

El golfo de Guinea está considerada la principal zona de piratería en el mundo, aunque según datos de la Oficina Marítima Internacional (OMI), aunque el año pasado se registraron solo 19 incidentes, la cifra más baja en casi tres decenios. 

El origen de esta piratería se encuentra en el delta del Níger, en el sur de Nigeria, cuyas reservas de petróleo han convertido al país en el primer productor de «oro negro» del continente, de cuya extracción obtiene más del 80 % de sus ingresos por exportaciones.

La mayoría de las personas dedicadas a la piratería en la zona son de origen nigeriano y su objetivo es robar el crudo que transportan los buques petroleros para venderlo en el mercado negro, aunque la actividad más rentable para ellos es secuestrar a tripulaciones a cambio de un rescate.

En mayo del 2021, el aumento de la violencia en los ataques a los barcos y el hecho de que se produjeran cada vez más lejos de las costas impulsó a unas 185 compañías navieras y asociaciones de más de veinte países a firmar una declaración conjunta para pedir una coalición contra la piratería en el golfo de Guinea.