Patrocinado porPatrocinado por

Estas son las razones por las que la UE mantiene bloqueado el reglamento de Control Pesquero

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Salvador Sas | EFE

Tras año y medio de negociaciones, los países se resisten a fijar una sanción mínima europea en la pesca

29 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Por el reglamento de Control han pasado dos Parlamentos Europeos. Y cuatro presidencias de turno en el año y medio que Consejo, Eurocámara y Comisión Europea llevan en trílogos. Lógico que la socialista española Clara Aguilera, ponente del informe de opinión, empiece a impacientarse y pida un esfuerzo para que la sueca sea la última presidencia por la que pase un reglamento de Control que, a pesar de todo el trabajo político y técnico invertido, sigue atascado. De los cinco reglamentos del paquete legislativo, se han aprobado el de lucha contra la pesca ilegal, el relativo a la Agencia de Control de la Pesca y los del Mediterráneo y el mar Báltico. Pero falta todavía el de Control Pesquero que acumula «cierto retraso» y todavía tiene muchos puntos de fricción, reconoció Aguilera esta semana en la Comisión de Pesca de la Eurocámara.

Uno de los puntos en los que subsiste un «importante desacuerdo» es en el capítulo de sanciones. Está costando imponer un nivel mínimo armonizado para castigar las infracciones en materia pesquera. El Parlamento Europeo (PE) defiende que es necesaria esa sanción mínima europea, pues hay sensibles diferencias en las cuantías que se imponen en unos países y otros. Una infracción que en un Estado se «castiga con 200 euros, en otro se imponen 10.000 o 15.000. Hay países que no ponen sanciones y otros que son muy duros, como es el caso de España», dijo la socialista andaluza.

Eso genera un «agravio comparativo» que es preciso corregir, dado que no comporta el mismo grado de implicación en el cumplimiento de la política pesquera en los países. Claro que el Consejo se resiste a esa armonización. Los Estados miembros «quieren seguir decidiendo ellos, como hasta ahora», expuso Aguilera.

geolocalización

Preparando una excepcionalidad. De que el diario electrónico de pesca (DEA) y la geolocalización va a ser obligatoria no queda ya duda. Así lo comparten las tres instituciones. Ahora bien, se está «trabajando una excepcionalidad», dijo Aguilera. Y aunque no detalló esa exclusión, se supone que es la que afecta a la flota de bajura, no en vano ella misma se comprometió con los representantes de las cofradías gallegas a dejar a estas embarcaciones fuera de la obligación de tener que registrar las capturas por medios electrónicos y llevar aparatos de rastreo al trabajar unos al lado de otros. Lo que sí dijo la eurodiputada es que hay diferencias entre la excepcionalidad que persigue el Parlamento Europeo y la que quiere el Consejo.

pesca recreativa

Conocer sus capturas. En ese resumen que Aguilera hizo en la Eurocámara de cómo están las negociaciones, citó la pesca de recreo como otro punto de fricción. Según dijo, el Consejo no quiere avanzar en este punto porque se trata de una competencia nacional sobre la que no quiere ceder ni un ápice. El Parlamento Europeo, sin embargo, defiende que se extienda el control de capturas a estos aficionados. «Es preciso saber qué y cuánto capturan los recreativos, porque pescan en los mismos caladeros que los profesionales y estos están sometidos a TAC (totales admisibles de capturas) y cuotas y obligados a registrar sus capturas y los recreativos no». Sobre todo porque, como dijo Izaskun Bilbao (PNV), del grupo liberal europeo Renew, los profesionales son cada vez menos y los recreativos, cada vez más.

trazabilidad

¿También para la transformación? Otro punto de debate afecta a la posibilidad de rastrear todo el proceso del producto a lo largo de la cadena. Eso requiere un sistema digital al que hay quien se resiste. En el caso del pescado, si no hay dudas en el caso del producto en fresco o en congelado, sí hay posturas encontradas cuando se trata de la transformación. No solo el Consejo quiere dejar estos productos al margen, sino que también hay diferencias dentro de los grupos del Parlamento Europeo, que aluden a las dificultades que tendría, por ejemplo, la conserva para detallar cada lata.

margen de tolerancia

Bloqueo de la Comisión Europea. En esta cuestión no hay quien haga entender a la Comisión Europea que es preciso flexibilizar ese margen de tolerancia del 10 % que quiere aprobar para todas las especies, sean túnidos, pequeños pelágicos o demersales. Los eurodiputados intentan hacer ver al Ejecutivo comunitario lo difícil que es acertar cuando se calcula a ojo el peso de las capturas con lo que finalmente arroja la báscula. Eso es lo que se llama margen de tolerancia y el Ejecutivo comunitario pretende condonar ese equívoco siempre que no supere un 10 % entre lo anotado y el peso real. Las reticencias vienen alentadas por una mala experiencia anterior, según admitió en la sesión la representante de la Comisión Europea. Y es que ese margen de tolerancia se amplió en el plan plurianual del Báltico y ahí está que no son capaces de recuperar los stocks, por eso se resiste Bruselas a flexibilizarlo.

cámaras a bordo

¿También para la transformación? Aguilera dejó para el final el punto de mayor división: la obligación de instalar circuitos cerrados de televisión (CCTV) para controlar los descartes. Cámaras u otro sistema de seguimiento remoto, aclaró la socialista. Pero en todo caso hay división entre Consejo, Comisión y entre los mismos grupos del PE. El mandato que tiene este último es imponerlas en toda la flota con carácter obligatorio a excepción de la artesanal. El Consejo defendía que fuese para los buques de más de 24 metros y tras las negociaciones parece que entrarán en todos aquellos que tengan más de 18 metros de eslora. Un criterio de exclusión que no convence a casi nadie, pues el «alto riesgo» de infracción es el mismo si el barco tiene 12, 14, 18 o 24 metros de eslora. «No es un elemento de equilibrio», admitió Aguilera.

potencia

Regularización. Que la potencia que suman los motores de todos los barcos de la UE no tiene nada que ver con el que arroja el total de la que figura en la documentación es un secreto a voces. «Una situación de irregularidad admitida que se tiene que corregir». Esa es al menos la postura del PE, que apuesta por una regularización de la potencia de los motores en un tiempo razonable. Según dijo, es también el Consejo que «es muy meticuloso» y está poniendo peros en este aspecto.

Y así están las cosas, aclaró para no dejar «especular a la prensa». La ponente no ocultó que se trata de un «proceso complejo», con muchas aristas, pero está convencida de que el equilibrio no es imposible. Por eso pide un esfuerzo a la presidencia sueca, para que no pase a la española y confía en avanzar en el trílogo fijado para el 8 de marzo. Está claro que el acuerdo no va a ser a gusto de todos: «Ni del sector, ni del Consejo, ni de la Comisión, ni del Parlamento», dijo. Pero si cada una de las partes «está un poco satisfecha» ahí estará el equilibrio.