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Mercedes Marrero: Un título de altura para una pionera de 1,80 metros

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Cedida

La tinerfeña fue la primera mujer que obtuvo en España el título de capitana de la Marina Mercante

22 ene 2023 . Actualizado a las 10:51 h.

Cada viernes, Raúl Villa, secretario de la Fundación Exponav de Ferrol y coautor, junto a Bartolomé Cánovas, del libro La mujer en el mar: historias de sueños cumplidos, se toma Un café con Eva, el programa de Radio Voz conducido por Eva Millán. Ambos conversan sobre alguna de las mujeres que han hecho historia en el mar y que en el mar han cumplido sus sueños.

Historias como la de Mercedes Marrero Valero, primera mujer que obtuvo en España el título de capitana de la Marina Mercante, por más que en su título el cargo aparezca en masculino, como corresponde a aquellos tiempos. Bastante suerte tuvo con haber cumplido los 18 años justo con el primer curso académico (1979-1980) en el que se permitió a las mujeres acceder a los estudios de Marina Civil.

Marrero (Tenerife, 1961), la mediana de cinco hermanas, se formó en su ciudad natal. Empezó la carrera con otras dos compañeras que no siguieron. En 1986 obtuvo el título de piloto de la Marina Mercante. No fue la primera, pero a partir de ahí, realizó las prácticas para obtener todas las titulaciones para llegar a capitana. Lo consiguió en 1992 y sí fue pionera. «No hay que confundirla con la primera mujer que teniendo el título mandó un barco», aclara Villa, también capitán de la Marina Mercante y doctor ingeniero naval.

Como precursora que fue en una ocupación antes reservada a hombres, su vida profesional, que acaba de finalizar hace tan solo unos meses, está plagada de anécdotas. Unas divertidas y otras no tanto. Estas últimas prefiere guardárselas y no ha querido que Villa y Cánovas las relaten en el capítulo que le dedican en el libro. De las otras guarda un puñado. Como las entrevistas en masa de los medios japoneses cuando se enteraron de que había una mujer a los mandos de un jet-foil en Canarias. «Había solo 28 jet-foil en todo el mundo y cuando en Japón supieron que había una mujer en uno» se sorprendieron muchísimo. 

Paternalismo

Habla también del paternalismo con que la trataban ya desde la escuela de Marina Civil, cuando algún profesor iba a buscarla al bar y no empezaba la clase hasta que estuviese ella. O ya a bordo, donde la trataban como una hermana o como si fuese la mujer de otro oficial a bordo no como la que mandaba en el barco.

Empezó a navegar en Trasmediterránea, pero también embarcó en petroleros, gaseros y otros mercantes. De ahí tiene la mayor colección de anécdotas. De ella y de otras como ella. Como la de aquella mujer a la que le dijeron que no la embarcaban de oficial, pero sí de camarera. O la de María José, a la que ya habían contratado y a la que después no permitieron embarcar cuando pudieron comprobaron que, como creían, no era José María.

Marrero recuerda el asombro con que era recibida en puerto y las reticencias a creer que ella era una oficial del barco, los estibadores hinchando el pecho cuando veían una mujer en el barco, las gracietas de otros capitanes vacilándole con que tuviese cuidado a ver si iba a volcar el barco... O las dificultades que tuvo por su altura en el puente de mando de un gasero en el que tenía que andar encorvada con su 1,80 metros. Marrero le contó a Villa que en una ocasión fue capitana de una tripulación bajita y se sentía como Blancanieves.

Esa altura también le hizo ganar un hueco en el baloncesto. Debutó en primera división a los 15, juvenil de primer año, un hito del que se siente orgullosa. Lucía el 13 en la camiseta y llegó a ser internacional. Aficionada a la vela, también compitió con Teresa Zabell.

Toda una pionera para arrancar los cafés con Eva.