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Agua dulce, lodos y mareas muertas: la tormenta perfecta que amenaza al marisco de Carril

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

SOMOS MAR

MONICA IRAGO

Una fuerte caída de la salinidad hace sonar las alarmas en el puerto del fondo de la ría

18 ene 2023 . Actualizado a las 04:47 h.

Sobre los parques de almeja de Carril se ha desatado una tormenta perfecta: una cadena de temporales que deja lluvias intensas, unas mareas muertas que dificultan la salida del agua de la ría y la arribada de lodos forman un cóctel que puede resultar mortal para el marisco que crece en esta zona de Vilagarcía. Habrá que esperar a que pase la tormenta y a que lleguen mareas propicias para comprobar el alcance de los daños que se hayan podido registrar en la cosecha marisquera. Pero, a priori, entre los titulares de los parques de cultivo cunde una honda preocupación a la que ayer puso voz el parquista Carlos Berride. «Quienes tenemos dinero ahí invertido estamos pendientes del tiempo. La salinidad ha caído en picado desde el sábado», señala. Y esa circunstancia, a su juicio, solo puede explicarse por la acción del embalse de Portodemouros, en el que, indica, se habría desaguado una cantidad enorme de agua. «Entre la gestión del embalse y la desaparición del canal primitivo del río, estamos perdidos», dice Berride, poniendo voz a un pensamiento muy extendido en Carril.

El embalse de Portodemouros lleva muchos años siendo un «sospechoso habitual» en casos de riadas. El patrón mayor carrilexo y presidente de la OPP de los Parquistas de Carril, José Luis Villanueva, es consciente de que esa estructura altera el funcionamiento del río. El embalse no tiene compuertas que abrir, pero sí un rebosadero por el que en estos momentos, y dada la intensidad de las lluvias del invierno, debe estar saliendo agua constantemente. De hecho, según el último boletín emitido sobre el estado de la presa de Portodemouros, esta registra una ocupación del 90%. Dice la Xunta que en esta presa, gestionada por Naturgy, se están «vigilando las cotas de ocupación y según la previsión de lluvia se empieza a aliviar en mayor o menor medida».

«Este ano choveu moito e iso para nós é un problema», dice Villanueva. Más allá de lo que Portodemouros pueda tener que ver con el aumento de agua dulce en Carril, sí podría tenerlo en la gran cantidad de materia en suspensión que son arrastradas hacia la zona de los parques y que, a juicio de Villanueva, pueden estar relacionadas con los sedimentos acumulados en le fondo del embalse. «Para limpalos debería existir un protocolo, e en Portodemouros non o hai», señala el patrón mayor, que considera que tal vez sea necesario analizar con detalle ese asunto. Porque de confirmarse su tesis, de ser culpa del embalse los lodos que se aprecian en algunas zonas de Carril, «terán que facerse responsables dalgún xeito».

Pero lo primero es esperar y comprobar, en cuanto sea posible, la situación en los parques. Señalan quienes conocen el oficio del cultivo de almeja que las caídas de salinidad registradas este invierno van a tener consecuencias en la cosecha. Y si se confirma el depósito de una capa de lodos sobre los fondos, la situación será sustancialmente peor. «Precisamos que haxa unha boa seca para saber cal é a situación real», dice Villanueva, quien alabó el esfuerzo y el empeño del sector al que representa frente a estos «zarpazos que nos dá a natureza».

José Molares: «Los bivalvos están muy adaptados al régimen de las mareas, pero no al de las borrascas»

r.e.

La desembocadura del Ulla es una zona de especial importancia para el marisqueo gallego. Allí están ubicados unos «lombos» que durante años fueron el sostén de muchas familias de la ría dedicadas a extracción, sobre todo, de berberecho. Y muy cerca de allí están Carril y los parques de cultivo que producen su afamada almeja. No es de extrañar que ese enclave fuese el lugar elegido por la Xunta para la instalación de una plataforma que permite conocer de forma inmediata las condiciones del agua. Ayer, durante toda la madrugada, la información enviada por los sensores instalados en el mar indicaban una salinidad cero a cinco metros de profundidad. José Molares, subdirector del Intecmar, explica que «estamos ante un episodio potente de caída de salinidad». A partir de las nueve de la mañana, cuando comenzó a subir la marea, los datos comenzaron a mejorar, pero no llegaron a superar los diez puntos hasta cerca de las tres de la tarde, poco antes de que la marea comenzase a retroceder y la salinidad, de nuevo, a bajar. Para saber lo que eso significa es necesario tener en cuenta que «la salinidad del mar está en 35» y que cuando baja a «menos de quince suele suponer un problema para los bivalvos aunque unos aguantan mejor que otros el agua dulce, va a depender de la especie». Los bivalvos están preparados para afrontar la caída de salinidad en escenarios normales: cierran sus valvas y esperan a que el cambio de la marea les sea favorable. «Los bivalvos están muy adaptados al régimen de mareas, pero no al de las borrascas», explica Molares, quien indica que «si un bivalvo tiene que mantener sus valvas cerradas durante 24 horas se debilita» y si esa situación se repite durante días, es posible que se acabe registrando una cierta mortandad». El subdirector del Intecmar también señaló que los datos recogidos por la estación de Cortegada ofrecen una foto fidedigna de la situación en Os Lombos, que no es exactamente la misma que la de Carril. «En esa zona de los parques, si sopla algo de viento sur la situación es distinta porque se retiene el agua dulce. Por eso es en esa zona donde suele habar una mayor afectación» cuando se producen riadas.

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