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Madrid abre la puerta a los desguaces siempre que sea «con nombres y apellidos»

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

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Xaime Ramallal

El director general de Ordenación Pesquera señala el reto de la modernización de la flota: «No podemos estar pescando en el siglo XXI con barcos del siglo XX»

26 nov 2022 . Actualizado a las 04:45 h.

«¿Y el desguace con financiación para cuándo?» Fue la primera pregunta que el público de las Xornadas de Pesca de Celeiro lanzó a Ignacio Gandarias, director general de Ordenación Pesquera, cuando este acabó de exponer la situación y los retos que le esperan a la flota española. «Cuando nos sentemos en una mesa la Administración y el sector, y se diga con nombres y apellidos estos son los barcos que quieren desguazar, y si las comunidades autónomas afectadas están conformes», respondió el representante del Ministerio de Agricultura. Y esos que se comprometan desguacen «sí o sí».

El Gobierno abre de esta forma una puerta que hasta ahora había cerrado ya varias veces en las narices del sector cada vez que este había ido a clamar por dinero público para deshacerse del barco. Quizá sea el momento porque el gasto en combustible que hasta el 2020 podía suponer un 30 % de los gastos de explotación se ha multiplicado por dos y los número rojos están casi cantados.

Pero esa salida del censo debe hacerse de forma general, analizando los sectores en desequilibrio y de donde proceden esos 226 barcos que según el informe anual sobrarían de la capacidad pesquera. Los que se queden tendrán que afrontar varios retos. Uno es la renovación de la flota. «Estamos pescando en el siglo XXI con barcos del siglo XX». Unidades que, en el caso de las artes menores, tienen más de 36 años. Hacen falta mejoras para hacer barcos más seguros y cómodos. Nuevas embarcaciones que, además, afronten el reto de la descarbonización.

En este sentido, Gandarias alentó al sector a participar en la consulta que ha abierto la Comisión sobre la transición necesaria en el sector, una comunicación que no se limita a los combustibles alternativos, sino que relata medidas de todo tipo, incluso de gestión pesquera.

Pesqueros del litoral y el Gran Sol amarrados en un puerto gallego (foto de archivo)

La flota gallega clama por ayudas al desguace, su «prioridad número uno»

S. Serantes

Cuando el menor de los males es renunciar porque no hay forma de seguir ni de cuadrar las cuentas, la suerte está echada. Y cuando abandonar contribuye a mejorar la rentabilidad de los que continúen y a evitar la sobreexplotación de los recursos, las normas comunitarias prevén compensaciones por dejar de pescar. En todas las flotas claman desde hace tiempo por ayudas a la paralización definitiva, mayoritariamente vía desguace. Agobiados por la falta de relevo generacional y de tripulantes, por controles tan exhaustivos que los obligan a contar casi cada pez que capturan y porque no pueden pescar o no les pagan lo suficiente por sus productos, sobrevivieron a la pandemia del covid-19, pero la escalada de costes agudizada por la guerra de Ucrania y la imposibilidad de trasladarlos cuando venden el pescado ha colocado a demasiados en un callejón sin salida. Desde la desembocadura del Miño hasta la ría de Ribadeo, «la prioridad número uno de la flota pesquera son las ayudas al desguace», recalcan.

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