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Confirmado el envío de un robot para investigar el Villa de Pitanxo

Somos Mar REDACCIÓN/ LA VOZ

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A María José Dopazo, portavoz de las familias de las 21 víctimas mortales del Villa de Pitanxo, la acompañaron el 25 de octubre en la Eurocámara en Bruselas otros 16 parientes de los náufragos
A María José Dopazo, portavoz de las familias de las 21 víctimas mortales del Villa de Pitanxo, la acompañaron el 25 de octubre en la Eurocámara en Bruselas otros 16 parientes de los náufragos Cedida

Satisfacción en las familias de los veintiún náufragos al ver atendida su demanda nueve meses después de la tragedia

18 nov 2022 . Actualizado a las 18:21 h.

Nueve meses después de la tragedia, acaba de confirmarse que la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) enviará un robot a investigar el pecio del Villa de Pitanxo, el arrastrero de Marín que se fue a pique a 250 millas de Canadá el 15 de febrero, cuando perdieron la vida 21 de los 24 tripulantes del pesquero. Los equipos submarinos descenderán al lugar donde se supone que están los restos del buque el próximo año, en fecha aún por determinar. 

María José Dopazo, portavoz de las familias, avanza una decisión oficial que reciben con satisfacción porque responde a su clamor de hacer todo lo posible para aclarar las causas de un naufragio que está siendo investigado por la Audiencia Nacional ante los indicios de 21 homicidios por imprudencia y otros tantos contra la seguridad de los trabajadores por los que está procesado el patrón del buque, Juan Enrique Padín.

La Ciaim acaba de publicar en su página web los detalles de una decisión técnica adoptada antes de conocer los resultados de la reconstrucción del hundimiento que le ha encargado al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta). Inicialmente condicionaba a esas conclusiones el envío del robot con cámaras.

Razones para optar por una empresa privada

Aclara ese organismo del Ministerio de Transportes que prepara la licitación de un contrato para adjudicarlo a una empresa privada especializada «que disponga de buques y equipos idóneos y de dotaciones específicamente formadas». La considera la mejor opción «para acometer una operación de búsqueda, localización e inspección del pecio con garantías en el plazo más conveniente». A esa conclusión llega tras consultar a organismos públicos españoles que gestionan buques de navegación oceánica, analizando sus capacidades técnicas, tripulaciones, sistemas y equipos y, al mismo tiempo, «la oportunidad» de dedicarlos al naufragio del Villa de Pitanxo.

Confianza en localizar el pecio

De la meteorología y de la disponibilidad de los medios que intervengan dependerá cuándo se harán en el 2023 unas operaciones programadas en varias fases. Comenzarán explorando el fondo en el lugar donde se fue a pique el arrastrero, así como el área circundante, «donde sea más probable encontrar» los restos. La Ciaim «considera que es probable» localizarlo, si bien admite que la búsqueda «podría no dar frutos». ¿Por qué? Porque quizá tocó fondo «a una distancia considerable», en función de la rapidez del hundimiento y de las corrientes marinas.

Una vez hallado, se enviará un robot submarino operado remotamente y equipado con cámaras para una inspección visual que permitirá «examinar distintos aspectos del buque, sus equipos, los artes de pesca y el fondo marino». Siempre pensando en recopilar toda la información posible «que pueda resultar de interés para la investigación de seguridad».

Es la que compete a la Ciaim, si bien el magistrado Ismael Moreno, que dirige las pesquisas judiciales en la Audiencia Nacional, ya ha requerido a dos peritos para redacten un informe que sirva de prueba pericial para determinar si hubo negligencia en el hundimiento y en el operativo de abandono del barco.

Un informe preliminar en febrero, útil para la investigación judicial

Desde la Ciaim explican que en el Inta «se están ultimando los preparativos» para los primeros ensayos de la reconstrucción del naufragio en un canal de 150 metros de largo, 30 de ancho y 5 de profundidad equipado con un generador de olas regulares e irregulares. Ahí se empleará una maqueta a escala del Villa de Pitanxo, «la mayor posible, no inferior a 1,75 metros ni superior a 4,25». Esos trabajos concluirán antes de fin de año.

Paralelamente, la Ciaim continúa recopilando documentación sobre las circunstancias de la tragedia porque su «necesidad aparece según progresa el análisis de las evidencias ya disponibles, en un proceso que no ha concluido aún».

Formalmente, ese organismo del Ministerio de Transportes dispone de un año para emitir un informe técnico sobre los siniestros marítimos que investiga. Con el Villa de Pitanxo, igual que con otros, no resultará posible. Sin embargo, en este caso anuncia que en febrero prevé publicar un dictamen «provisional que contenga los datos objetivos del accidente, sin incluir conclusiones ni recomendaciones de seguridad». El definitivo lo emitirá cuando remate su labor, pero no apunta plazos porque en este momento no puede estimarlos. Ese primer análisis ya servirá para la investigación judicial.

María José Dopazo califica la información que ha recibido de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) como una «muy buena noticia» porque puede contribuir a esclarecer lo ocurrido en aguas internacionales, caladeros cercanos a Terranova.

El juez encarga una prueba para confirmar si el Villa de Pitanxo se hundió por negligencia

j. romero / e. abuín

Ahora que la Audiencia Nacional ha determinado que la instrucción del naufragio del pesquero de Marín Villa de Pitanxo, ocurrido el 15 de febrero frente a Terranova, debe realizarse en su Juzgado Central número 2, su titular, el magistrado Ismael Moreno, ha pisado el acelerador de la investigación. Quizá en un intento de recuperar el tiempo perdido en la investigación del que ha sido el peor siniestro marítimo de un pesquero gallego en décadas y que hasta el mes pasado no tenía juzgado asignado.

Antes incluso de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se pronunciase definitivamente sobre su competencia para indagar en las causas del hundimiento, Moreno ya había solicitado a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) un informe sobre si bajar al pecio podría servir para arrojar luz sobre las versiones contradictorias ofrecidas por los tres supervivientes. Y ahora ha vuelto a dirigirse a ese organismo adscrito al Ministerio de Transportes para pedir que designe a dos de sus investigadores peritos administrativos para ejercer de peritos judiciales.

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