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Descentralización del IEO y reacciones

J. Feito

SOMOS MAR

IEO VIGO

19 abr 2022 . Actualizado a las 04:50 h.

La crisis económico-administrativa del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que conllevó la absorción por el CSIC de ese centenario organismo público de investigación creado en 1914 para el estudio del mar y sus recursos, se fraguó lentamente desde la crisis económica del 2008. Básicamente, se debió en buena parte a restricciones político-presupuestarias, ineficientes direcciones desorientadas sobre mandatos del IEO en el marco de la Administración General del Estado, junto con una escasa estructura y marco normativo obsoleto con procedimientos rancios y mal organizados. Pero también a la baja valoración y escasos recursos humanos-administrativos en sus servicios centrales de Madrid y centros costeros. Los procedimientos administrativos centralizados se convirtieron en insalvables cuellos de botella por las cada vez mayores cargas asumidas bajo normativas inadaptadas, medios precarios e ineficientes; hasta por fin conseguir el colapso.

Algunas posibles soluciones a esa crisis de gestión fueron señaladas en un informe de expertos seleccionados ad-hoc por la Secretaría de Estado de Investigación de entonces, cuyas conclusiones se pasaron por la entrepierna. Pero que sirvió para mantener entretenidos a sus participantes y al persona mientras se apagaba el incendio y se formalizaban en Boletín Oficial del Estado (BOE) decisiones del ministerio.

Algunas de las soluciones sugeridas por los expertos pasaban por un rescate económico del IEO, como se había hecho anteriormente en el grave colapso económico del CSIC -aunque en este caso sería de una cuantía menor-, dotar al IEO de medios humanos de gestión y un marco legal-administrativo adaptado a sus funciones; y/o realizar un proceso de descentralización y autonomía en la gestión administrativa hacia sus centros costeros, para lo cual se requería dotarlos de un marco legal y medios que lo permitiera.