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Langosteira ve venir su tren, diez años después

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA

SOMOS MAR

CARLOS FERNANDEZ SOUSA

La licitación abre la puerta a la llegada de nuevas mercancías y la liberación de San Diego

22 ene 2022 . Actualizado a las 09:44 h.

El anuncio de la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, de que en febrero se licitará la obra del enlace ferroviario al puerto exterior de punta Langosteira, que entró en operación hace ya diez años, da vía libre a una de las obras más demandadas en A Coruña durante los últimos años. Todo el sector empresarial la considera imprescindible para el desarrollo económico de la zona, una opinión que comparten la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento y la Xunta. Los esfuerzos conjuntos de esas instituciones y la sociedad civil se tradujeron en el compromiso del exministro José Luis Ábalos de financiar los 171 millones de la obra con arreglo a los fondos Next Generation, una promesa confirmada ayer por su sucesora, Raquel Sánchez. 

El largo camino

Años de reivindicaciones. Las reclamaciones de las asociaciones de empresarios, la Cámara de Comercio y los operadores portuarios, entre otros actores, dieron fruto el año pasado. En febrero, la alcaldesa, Inés Rey, convocó una cumbre en María Pita con todas las Administraciones implicadas para analizar la situación del puerto. Hubo compromiso para revisar la situación de la deuda y reformar los convenios del 2004 sobre la urbanización del puerto interior. El tren a Langosteira quedó en el aire, aunque se dieron garantías de que se prorrogaría el informe de impacto ambiental, cuya caducidad en junio habría abocado al proyecto a un nuevo retraso de años. 

Los contactos se multiplicaron, y el 10 de marzo, José Luis Ábalos anunció el citado compromiso tras una reunión con Alberto Núñez Feijoo, que ayer también se reunió con Sánchez antes de su comparecencia. El presidente de la Xunta culminó así su papel de gran valedor del enlace ferroviario, que defendió durante los últimos años con el argumento de que no licitar la obra «sería como tirar mil millóns ao mar»