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Galicia se apunta a una pesca neutra en carbono, pero pide tiempo y no minar su rentabilidad

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

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CAPOTILLO

Mar busca incluir al sector en los proyectos de hidrógeno verde

11 nov 2021 . Actualizado a las 04:45 h.

Por supuesto que Galicia no quiere ir a la zaga en esa búsqueda de una economía neutra en carbono en la que está inmersa toda Europa. Y que va a intentar seguir el nuevo ritmo que quiere imprimir Bruselas con el paquete de medidas Fit for 55, que eleva del 40 al 55 % el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) en el 2030 antes de alcanzar la neutralidad en el 2050. Es más, en un contexto como el actual, con unos precios de la energía disparados y tensionando la competitividad, liberarse de la dependencia de los combustibles fósiles es casi un imperativo.

Galicia ya se está limpiando de hollín. Desde 1990 ha reducido sus emisiones un 24 % y el 37,7 % de la energía que produce procede de fuentes renovables, explicó Paula Uría, directora xeral de Planificación Enerxética e Recursos Naturais. Pero es preciso avanzar en esa senda y el sector pesquero, como responsable del 3 % del consumo total de energía, supone un hito importante en ese camino.

«Galicia quiere ser región preferente en la descarbonización», pero esa transición ecológica que se busca tiene que ser «planificada, ordenada y justa», clamó en la jornada «Liderando a carreira cara ás cero emisións no sector pesqueiro: cara unha produción de alimentos pesqueiros neutra en carbono», un foro virtual organizado por la Oficina Europea para la Conservación y el Desarrollo (EBCD) y la Xunta de Galicia en paralelo a la cumbre del clima, la COPS26, en el que aludió, además, a la oportunidad que surge con los fondos Next Generation, que destina un 40 % de los 70.000 millones de euros a buscar la sostenibilidad climática y la transición energética.

Exigencia de la sociedad

De que la pesca se apunta a esa carrera por la neutralidad en carbono dio garantías en ese mismo escenario la conselleira de Mar, Rosa Quintana. Y no porque lo pida la Comisión Europea, los Veintisiete o los estados miembros, sino «porque la sociedad lo demanda». Y así, aunque el sector se vanagloria de ser el sector de producción de proteínas con menor huella de carbono, se sube al carro de la descarbonización. Eso sí, esos avances en la transición energética tienen que darse de forma sostenible, competitiva y asumible. Por eso pidió que se respeten los tiempos para no poner en riesgo una rentabilidad que, además, pondría en riesgo la soberanía alimentaria. «Es preciso secuenciar las acciones para dar margen al sector y que no se quede sin oxígeno y trabado» en esa carrera.

También Quintana aludió a la oportunidad que suponen los Next Generation para la cadena marítimo-pesquera, que ha presentado siete iniciativas por importe de más de 150 millones de euros y la creación de un millar de puestos de trabajo y dos de ellas están vinculadas a la transición energética.

En este sentido, Quintana pidió al ministerio de Teresa Ribera que incluya al sector pesquero en la hoja de ruta del hidrógeno verde y flexibilizar la normativa de construcción de buques, que limita la capacidad y arqueo de las embarcaciones para poder incorporar nuevas tecnologías y combustibles. Y, por supuesto, sin perder de vista la necesidad de implicar a todos los competidores globales en las acciones de descarbonización para garantizar el terreno de juego igualitario, el tan ansiado level playing field, y de mantener un marco equitativo de competencia. El sector pesquero europeo no puede ser el único que asuma la deuda socioambiental e insistió en demandar una transición energética sostenible, equilibrada y justa.

Una medida nefasta para la flota gallega

Quintana aludió al debate abierto en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre la eliminación de las exenciones fiscales al gasoil, una prohibición que trata de frenar con datos socioeconómicos. En el foro explicó cómo una medida loable para el medio ambiente puede ser infausta al perjudicar al sector de producción de alimentos con menos huella de carbono. Por eso insistió Quintana en la necesidad de que, si se acepta, se aplique de modo homogéneo y se tenga en cuenta el nivel de precios en todos los países.