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Medio centenar de bateas de todas las rías solicitan la entrada en Opmega

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

SOMOS MAR

MONICA IRAGO

La directiva de la entidad considera que «la estabilidad en las ventas y la garantía de los cobros» espolean el interés por volver a asociarse a la organización

26 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Nació a mediados de los ochenta como Opmar, y en los noventa, rebautizada ya como Opmega, se convirtió en un gigante del sector del mejillón, capaz de aglutinar a asociaciones de productores de todas las rías. Pero luego, zarandeada por los cambios en el mercado y los diferentes perfiles de las entidades que la formaban, la única organización de productores de mejillón de Galicia se fue desmembrando y desgajando. La última gran pérdida de socios se produjo hace tan solo unos meses, cuando las noventa bateas que dan forma a Amebarraña decidieron abandonar un barco en el que llevaban ya cuarenta años. Ni la entidad saliente ni la directiva de Opmega quisieron ahondar mucho en las razones de esa marcha. «Había discrepancias. Consideran que a dirección que tomamos en Opmega non é a correcta, e nós seguimos apostando polo noso plan estratéxico: abrir novos mercados e vender a nosa marca», fue todo lo que quiso decir al respecto de esta cuestión Ricardo Herbón, el presidente de Opmega. Meses después, ese plan estratégico parece ser la razón que ha llevado a bateeiros independientes, titulares de medio centenar de mejilloneras repartidas por varias rías, a solicitar su entrada en la organización de productores. Esas peticiones, explican desde la entidad, «confirman el buen momento y ponen de manifiesto la importancia del proyecto de expansión» abordado por la nueva directiva.

Quienes han pedido la entrada en la OP son productores de mejillón que en estos momentos no forman parte de ninguna asociación, y su entrada en la entidad supondría un espaldarazo al trabajo realizado por Opmega en muy diferentes campos, desde política de precios a reubicación de la organización en los mercados. Los aspirantes a ser socios de Opmega «han tenido en consideración el trabajo que se desarrolla en Opmega y que va encaminado a la obtención de numerosas ventajas para los productores, como la estabilidad en las ventas y la garantía en los cobros con períodos de pago más cortos. También, el acceso a condiciones financieras muy favorables y seguros de crédito», dice la directiva de la organización.

Esas son las razones más inmediatas, pero no serían las únicas. El plan estratégico puesto en marcha por Opmega, y que ha cuajado ya en acciones como la asociación con Mariscos Antón, abre muchas puertas al sector, según indican desde la entidad. Desde la dirección apuntan a la apuesta realizada en investigación y desarrollo, una vieja asignatura pendiente del sector bateeiro. En estos momentos, se está trabajando en varios proyectos -desde toxinas, hasta revalorización de los subproductos generados por el cultivo de las bateas- que supondrán «el desarrollo de nuevas técnicas en toda la cadena del mejillón hasta llegar al consumidor final», a fin de garantizar que «todo el proceso productivo sea rentable, sostenible y respetuoso con el medio ambiente, además de perdurable en el tiempo».