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Condenan a un percebeiro furtivo de Baiona a pagar 4.000 euros y le prohíben mariscar durante 2 años

e. v. pita VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

CEDIDA

La jueza concluye que el pescador ilegal actuó durante las vedas, lo que perjudica la sostenibilidad de los recursos del mar

25 sep 2021 . Actualizado a las 23:59 h.

El Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo ha condenado a un percebeiro ilegal de Baiona a dos años de prohibición de mariscar y pescar por haber cometido un delito contra la fauna. Además de quedar inhabilitado para el oficio hasta el 2023, la jueza le obliga a indemnizar a la Cofradía de Pescadores La Anunciada de Baiona con 2.989 euros, cuantía que habrían alcanzado en la subasta de la lonja los 74,8 kilos de percebe que los guardapescas le decomisaron en dos años. Y fue multado con 1.080 euros.

La jueza reprocha al furtivo que actuase en plena veda, cuando se produce «una clara incidencia en la sostenibilidad del recurso del mar». El implicado alegó que actuó por «necesidad» para comer y subsistir (el llamado «hurto famélico») pero la jueza replica que no agotó todos las posibilidades antes de mariscar ilegalmente. Era un viejo conocido de la Guardia Civil y los guardapescas y llevaba consigo utillaje para extraer los percebes.

La magistrada ve probado que, entre febrero del 2018 y agosto del 2019, el furtivo se dedicó a la captura de marisco, especialmente percebe, sin tener permisos. Actuaba en la costa entre Monteferro, en Nigrán, y Punta Orefludas, en Oia, en zonas vedadas y sin respetar las tallas de ejemplares menores de 1,5 centímetros. Tampoco cumplió los días ni cupos máximos de captura, que eran de diez o doce días al mes y tres kilos por persona y jornada.

El implicado fue sorprendido cinco veces por los guardapescas o la Guardia Civil. En febrero del 2018, lo interceptaron cuando viajaba en un coche con una bolsa con 4,1 kilos de percebe. Se apeó e intentó huir a pie con el botín. En octubre, lo descubrieron en Rapacarallas, en una zona vedada de Baiona, cuando extraía percebe en plena madrugada y usando linternas o focos. Lanzaron los percebes al mar pero los vigilantes recuperaron 2,5 kilos.

En febrero del 2019 fue pillado en Monte Boi. Él vigilaba y dos cómplices extraían percebe. Huyó con un saco con 10 kilos y sus colaboradores abandonaron un salabardo con otros 16,5 kilos y otra bolsa con 2,9 más. En mayo, fue avistado en una zona vedada de Punta Gobernador con 4,7 kilos de percebe, sin el tamaño legal. En agosto, fue descubierto en Os Cochos en plena madrugada con un total de 34,1 kilos.