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Cruceristas: bienvenidos a Galicia

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Después de año y medio sin recibir ni un buque internacional de pasaje, los puertos gallegos ya tienen anotadas en el calendario la llegada de 63

12 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace tiempo que en Monte Alto no encuentra uno de esos especímenes ataviado con pantalón corto, chanclas, calcetines que, teléfono en mano, deambulan desorientados en parejas o grupos en busca de la torre de Hércules. Y hacía mucho también que no aparecían en el mercado de A Pedra rostros demasiado pálidos para una población que se ha torrado en Samil deglutiendo ostras debatiéndose entre el recelo y el deleite. La prohibición de entrada de barcos de pasajeros a los puertos españoles extinguió durante más de un año a ese turista que, según los últimos cálculos de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), se deja una media de 85 euros allí por donde pasa.

Ese impacto económico, en el puerto y la ciudad donde el trasatlántico hace escala, lleva a las autoridades portuarias gallegas a abrir los brazos a los cruceristas extranjeros, que ya estaban tardando en llegar. Desde el 7 de junio, cuando un Ministerio de Transportes todavía mandado por José Luis Ábalos, bendijo de nuevo la entrada de buques internacionales de pasajeros no se había vuelto a ver un coloso del ocio marítimo en las terminales gallegas hasta finales del mes pasado, cuando arribó al puerto de Vigo el crucero de lujo Seadream I. Aunque bueno, traía a bordo más miembros de la tripulación que turistas (90 frente a 20 pasajeros; a razón de 4,5 trabajadores a uno).

Y es que la nueva era de los cruceros no se ha librado de las restricciones del covid. Para empezar, Transportes obliga a que los que vengan a los puertos españoles lo hagan como máximo a un 75 % de su capacidad y deben embarcar con una PCR negativa realizada en las 72 horas anteriores a iniciar el crucero. A bordo, tienen que someterse a controles de temperatura, llevar mascarilla en interiores, moverse en grupos burbuja... Limitaciones que todavía disuaden incluso a aquellos ya vacunados que portan el certificado de vacunación.