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Ahora también en bicicleta y con un dron: A Illa no da tregua a los furtivos

Bea Costa
Bea Costa A ILLA

SOMOS MAR

Martina Miser

A partir de la semana próxima, la cofradía cerrará el cerco a los ilegales por tierra y aire, también de noche

21 ago 2021 . Actualizado a las 16:41 h.

La organización de productores OPP-20 de A Illa de Arousa da un salto cualitativo en su lucha contra el furtivismo. Este sábado presentó las dos bicicletas eléctricas que se emplearán para vigilar las playas desde tierra y la semana próxima hará lo propio con el dron que van a utilizar para vigilar los bancos marisqueros, a flote y a pie, desde el aire. De este modo, explica el presidente de la OPP-20 y patrón mayor, Juan José Rial Millán, no solo se ganará en eficacia a la hora de combatir a los furtivos sino que se conseguirá un beneficio ambiental y económico en lo que se refiere al ahorro de combustible de las lanchas y los coches que se emplean para rastrear el litoral.

Martina Miser

Las bicicletas eléctricas han costado 4.800 euros y se financiaron con los Fondos Europeos Marítimos de la Pesca que distribuye la Consellería do Mar. Este material completa una flotilla compuesta por dos lanchas, dos motos y tres vehículos y será utilizado por los ocho vigilantes que trabajan para la OPP y la cofradía. Según informa el patrón mayor, en A Illa son los primeros en Galicia que recurren a este medio de transporte para combatir el furtivismo. Las bicicletas serán de gran utilidad para llegar a esos lugares de difícil acceso —que en A Illa son muchos— donde los amigos de lo ajeno encuentran un refugio para llevarse las almejas. Con el dron, que tiene cámara térmica y sistemas de visión nocturna, el cerco se cerrará todavía más, pues permitirá operar de noche sin necesidad de encender faros ni linternas.

Furtivos de bañador en el islote Areoso

Los vigilantes de A Illa se tiran al mar y se lanzan a la carrera para capturar a los furtivos de bañador

bea costa

Corriendo por el mar y por la playa. Así fue la persecución protagonizada por los vigilantes de la cofradía de A Illa de Arousa este domingo tras los llamados furtivos de bañador, esos playeros que aprovechan la bajamar para llevarse su particular mariscada a casa. Es fácil, solo hay que bajar la espalda y escarbar un poco en la arena para conseguir las preciadas almejas de A Illa, de modo que, pese a que está prohibido, sigue habiendo personas que desafían las normas.

El domingo en O Areoso «había familias enteiras», según informa el patrón mayor, Juan José Rial Millán, quien, una vez más, expresa su indignación ante este tipo de episodios. «Témolos por todas as praias, e agora tamén no Areoso». Se refiere al islote de arena blanca y aguas cristalinas ubicado al oeste del municipio insular, adonde las masas también llegan el 15 de agosto. Fin de semana y calor conforman un cóctel perfecto para que las lanchas se acerquen hasta el que han dado en llamar el Caribe gallego, y previendo el aluvión de playeros, en la cofradía desplazaron hasta allí una lancha con tres vigilantes a bordo. Seguro que no contaban con mojarse, pero, ante tanto furtivo de bañador, no tuvieron más remedio que lanzarse al agua para hacerse ver y disuadirlos de su actitud. Y como la mayoría se percataron de su presencia y escaparon hacia las dunas, los vigilantes tuvieron que correr a la caza y captura de los infractores. «O 70 % escaparon porque se meteron no medio da xente, pero levantáronse tres actas», según explica el patrón mayor.

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