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¿Por qué si me falta hierro el médico me aconseja ternera y no mejillones?

E. Abuín BAIONA / LA VOZ

SOMOS MAR

AECOC

Una divulgadora científica analiza los fallos de la comunicación del sector y aconseja cómo actuar en la mar de desinformación en que se mueve el sector de productos marinos

16 jul 2021 . Actualizado a las 17:17 h.

¿Por qué si la FAO (Fundación de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) reconoce que el 65 % de los caladeros de pesca están bien gestionados, lo que trasciende a la población es que el 35 % de las zonas de pesca están sobreexplotadas? ¿Por qué si tengo déficit de hierro el médico me recomienda comer filete de ternera y no mejillones o almejas, que tienen el doble de ese mineral? ¿Por qué ha calado el mensaje del polémico documental Seaspiracy de Netflix y, sin embargo, no llegan al gran público todos los esfuerzos que el sector está haciendo en aras de la sostenibilidad? Para la divulgadora científica Beatriz Robles, al menos en este último caso está claro que la diferencia reside en la forma de comunicar, en hacerlo con eficiencia. Tomando como ejemplo el documental sobre la pesca, la caza furtiva y la esclavitud a bordo que ha hecho incluso que Gobiernos como el noruego saliesen en defensa de su sector pesquero, su éxito radica no en el argumento, sino en la fórmula narrativa que hace sentir simpatía por el protagonista y ponerse de su lado.

Y esa es una lección que todavía tiene que aprender el sector. Robles puso al sector delante del espejo para que se preguntase qué quieren vender, qué ventajas tiene su producto frente a otros, cuáles son los intereses del consumidor y sus preocupaciones. Y con todo esto lanzar mensajes «fiables, sencillos y fáciles de seguir por los consumidores».

En esa comunicación, la divulgadora científica, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos señaló que la transparencia es clave. «No ocultar, sino tomar la delantera a las crisis», dijo. Contar las cosas con veracidad y generando emociones. «No hay que dar los datos en frío, en hectáreas o toneladas, sino hacer comparaciones, metáforas» comprensibles para el público. Y, por supuesto, sin retorcerlos hasta hacerles decir otra verdad.

Eso en cuanto al cómo. En el qué comunicar, Robles advirtió muchos puntos fuertes: los avances en sostenibilidad, las características nutricionales, su menor huella con respecto a otras proteínas de origen animal, su papel en el desarrollo local... Y animó a rebatir con datos esas creencias arraigadas en el imaginario popular. A contar que el filete de ternera es una fuente de hierro, pero que los mejillones, berberechos y almejas tienen diez veces más (2,1 miligramos por 100 gramos frente a los 24 de los bivalvos). A formar a los profesionales para que el mensaje llegue unificado, sin incertidumbres. Y, si es necesario, a formar un «decálogo de certezas, de verdades» para dar respuesta a los ataques».

Sin plan B para la sostenibilidad

El de la sostenibilidad es uno de los mensajes en los que se tiene que hacer hincapié. Sobre todo porque a la cadena de productos del mar no le queda otro que serlo. «No tenemos plan B a la sostenibilidad, ya que sin la conservación de los océanos no tenemos futuro», explicó el director general de Bolton Food España, Óscar Vicente. Y el grupo ha comprobado en las cuentas de la empresa que esa apuesta funciona. Desde que comercializan latas de Isabel con sello Aenor de Atún de Pesca Responsable las ventas se han incrementado un 25 %.

Salmón y rape, de moda entre los frescos; el marisco, en congelado y saca músculo el listo para comer

e. abuín

Los productos del mar tienen su propia pasarela. La cita que cada año (sin pandemia mediante) convoca AECOC en Baiona es a pescados y mariscos lo que Cibeles al diseño de moda. Allí, en el Parador de la localidad, se exhiben las tendencias de presente y futuro del sector. Unas referencias que están teniendo un buen momento, según explicó ayer, en la apertura del congreso, el director de negocio de la consultora IRI en España, Antonio Khalaf. Tanto, que en doce meses -hasta mayo pasado- su venta había crecido un 2,8 %, con una facturación de 4.207 millones. Ese incremento es superior a lo que ha crecido en ese período el conjunto de la alimentación, que se quedó en un 0,4 %. La mayoría de los productos del mar que se consumieron se adquirieron frescos (40,7 %), aunque han reducido un 0,6 % su cuota de mercado. Por contra, congelados y refrigerados ganan terreno, acaparando, respectivamente, el 33,8 y el 25,5 %, ganando la última 0,8 puntos.

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