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Aniversario de una tragedia

Lucía Rey
lucía rey VIVEIRO / LA VOZ

SOMOS MAR

Una decena de huérfanos de la galerna del Cantábrico. Procedentes de Hondarrubia, Pasaia de San Pedro, Avilés o Cádiz, hijos de algunos de los marineros fallecidos en el temporal que arrasó el Cantábrico durante la costera del bonito de 1961 participaron en un homenaje celebrado en la Praza do Náufrago de Celeiro. Organizó Terra de Viveiro
Una decena de huérfanos de la galerna del Cantábrico. Procedentes de Hondarrubia, Pasaia de San Pedro, Avilés o Cádiz, hijos de algunos de los marineros fallecidos en el temporal que arrasó el Cantábrico durante la costera del bonito de 1961 participaron en un homenaje celebrado en la Praza do Náufrago de Celeiro. Organizó Terra de Viveiro SEMINARIO DE ESTUDOS TERRA DE VIVEIRO

Celeiro honró a náufragos, huérfanos y viudas en el 60 aniversario de la galerna en un acto organizado por Terra de Viveiro

12 jul 2021 . Actualizado a las 22:04 h.

Recuerda Vicente Míguez, directivo del Seminario de Estudos Terras de Viveiro, que la enorme tragedia que supuso la muerte de 30 marineros de Celeiro en la galerna de 1961 marcó para siempre el destino y la vida de sus familias. Hijo del único marinero celeirense fallecido en aquel temporal cuyos restos mortales fueron recuperados del mar, Míguez ha sido uno de los grandes impulsores del homenaje organizador por el colectivo cultural para conmemorar la efeméride, de la que este lunes se cumplieron 60 años. El 12 de julio del 1961 está grabado a fuego en la mente, pero sobre todo en el corazón, de buena parte de las personas que acudieron a la Praza do Náufrago. Vicente Míguez resalta que la mayoría de las mujeres que enviudaron se vieron con una mano delante y otra detrás para hacer frente al futuro puesto que no tuvieron derecho a cobrar una pensión por la muerte de sus maridos hasta pasados diez años.

Huérfanos a residencias

También que muchos huérfanos fueron enviados a residencias pagadas por el Instituto Social de la Marina, un organismo que sufragó sus estudios y sus gastos de residencia hasta que alcanzaron la mayoría de edad. Algunos de aquellos niños apenas habían cumplido los 5 años y se vieron obligados a alejarse de sus familias, aunque, según destaca Míguez, hoy en día «todos» muestran un enorme agradecimiento al ISM, puesto que gracias a él pudieron estudiar y labrarse un horizonte más próspero. «Desde hai dous meses, a asociación cultural viveirense viña contactando con antigas alumnas da residencia de Mosteirón, cerca de Sada, para orfas do mar, e con nenos que foron internados no colexio de Sanlucar de Barrameda», continúa. Procedentes de Hondarrubia, Pasaia de San Pedro, Avilés, Cádiz y A Mariña, el pasado sábado se desplazaron a Celeiro más de una decena de víctimas colaterales de aquel fatídico temporal que azotó el Cantábrico en plena costera del bonito.

Se hundieron en aquella jornada un total de 20 embarcaciones. De ellas, tres tenían su base en Celeiro: el Badiola, el Todos los Santos y el Mari Loli.