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Un complicado operativo permitió remolcar al Sempre Güeto hasta Ferrol

Ana Lorenzo Fernández
ana lorenzo RIBEIRA / LA VOZ

SOMOS MAR

Carmela Queijeiro

El cerquero de Portosín estaba muy hundido y fue preciso utilizar globos

20 jun 2021 . Actualizado a las 12:17 h.

Remolcar al Sempre Güeto hasta el puerto exterior de Ferrol se convirtió ayer en una tarea muy complicada para Salvamento Marítimo, que tuvo que enviar a la zona de Cedeira, donde ocurrió el accidente marítimo, dos embarcaciones -la Sar Avia y la Betelgeuse-, además de contar con la colaboración de la lancha Langosteira de la Cruz Roja.

El operativo se había iniciado el día anterior por la noche, pero al estar el cerquero con la quilla al sol se hizo muy complicado poder arrastrarlo por el agua. De hecho, en un primer intento se probó con un único remolcador, pero no se consiguió el objetivo. Sobre las cinco de la mañana, cuando comenzó a haber claridad, se comprobó que el Sempre Güeto estaba más hundido de lo que se pensaba en un principio, por lo que se decidió utilizar globos para levantarlo, además de colocar nuevos amarres, y de llamar a las otras dos embarcaciones para que colaborasen en las tareas de recuperación de la nave.

Con gran esfuerzo y después de muchas horas de trabajo, sobre las siete de la tarde de ayer el cerquero con base en Portosín llegaba al puerto ferrolano. Ahora serán los trabajadores de la Comisión de Accidentes e Incidentes Marítimos de Fomento los que tendrán que descubrir qué pudo pasar para que el barco volcara, y acabase hundido frente a la costa de Cedeira.

 Recibieron el alta

Los ocho tripulantes que lograron salvar la vida tras volcar el Sempre Güeto fueron trasladados el jueves por la tarde al hospital Arquitecto Marcide de Ferrol, y estaba previsto que a lo largo de la jornada de ayer los cinco marineros que quedaban ingresados recibiesen el alta.

Por otro lado, ayer recibió sepultura el cuerpo de Kiko Betanzos en el cementerio parroquial de Santa María de Caamaño, en Porto do Son. La conselleira do Mar, Rosa Quintana, el alcalde del municipio, Luis Oujo, y varios miembros de la corporación asistieron a la ceremonia religiosa, al igual que prácticamente todos los compañeros de las embarcaciones que se dedican al cerco. El presidente de la cofradía de Portosín, Isaac Gaciño, reconoció que «non faltou ninguén. Aínda que na igrexa só puideron entrar cincuenta, fóra estabamos todos».

Finalmente, el otro tripulante fallecido en este accidente marítimo, Abdelkabir Aniba, no pudo ser velado en el tanatorio de Porto do Son debido a sus creencias religiosas. Aunque fue allí donde se preparó el cadáver, luego fue trasladado a uno de Pontevedra desde donde será repatriado a Marruecos, su país de origen.

Cúmulo de fatalidades

Aunque serán los investigadores de Fomento los que deberán determinar qué pudo ocurrir para que el Sempre Güeto volcase, todo apunta a que se sucedieron un cúmulo de fatalidades que provocaron que el cerquero acabase con la quilla al sol.

Un golpe de mar, la entrada de agua en el costado de babor de la embarcación y una ola de mayor altura de lo esperado confluyeron al mismo tiempo y provocaron que el barco escorase y cayesen al mar nueve de los diez tripulantes, puesto que se cree que Aniba pudo quedar atrapado en el interior.