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Tonelada y media de residuos retirados de los fondos marinos gallegos se canjearán por comida

Somos Mar REDACCIÓN

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Gogo Lobato

La Red de Vigilantes Marinos realizó una acción simultánea en 25 puntos de España, entre los que se encontraban Foz y Mugardos

15 jun 2021 . Actualizado a las 04:48 h.

La Red de Vigilantes Marinos, dentro del proyecto Libera, 1 metro cuadrado por la basuraleza han actuado en 25 puntos de España diferentes para liberar el mar y las playas de residuos, además de ayudar a las familias que ahora más lo necesitan.

Entre esos 25 puntos, dos estaban marcados en Galicia: Mugardos y Foz. Allí, en apenas unas horas, un centenar de voluntarios han retirado 1.600 kilos de residuos, entre los que, además de los plásticos y envases habituales, proliferan ahora también las mascarillas. Ese volumen de desperdicios será ahora canjeado por comida que se entregará al banco de alimentos.

Con esta acción, los voluntarios quieren llamar la atención sobre el problema de los residuos marinos, que la muerte de más de un millón de aves y cien mil tortugas y mamíferos anualmente. «Si tenemos en cuenta que el 80 % de esta basura procede de tierra firme, es evidente que todos somos responsables en menor o mayor medida», explica Antonio Márquez, coordinador de la Red de Vigilantes Marinos, que en un comunicado  añade: «Los buceadores somos los ojos de los ciudadanos bajo el mar y es muy importante ver lo que está pasando».

La Red de Vigilantes Marinos, un proyecto de la oenegé Oceánidas, ha unido esfuerzos para retirar basuras de los fondos someros de estos 25 puntos del litoral español, así como Colombia y Cabo Verde dentro del proyecto Libera 1m2 por la naturaleza. Lo han hecho de forma simultánea alzando la voz contra el grave problema de las basuras marinas, una situación que nos afecta a todos y especialmente a los ecosistemas acuáticos.

La red lleva luchando contra el grave problema ambiental que suponen las basuras marinas desde su creación en el 2013. A partir de entonces, se han sumado a la iniciativa más de dos mil buceadores y otros tantos voluntarios por tierra. Un proyecto de origen español que ha traspasado fronteras, actuando desde hace dos años en Colombia, Brasil, México, Perú, Argentina, Cuba y Cabo Verde. Es la mayor red de buceadores solidarios con el medio ambiente que existe en el mundo y es española.

La iniciativa tiene también su parte de ciencia ciudadana. Y es que todos los residuos que los voluntarios recogen, han sido separados por categorías y contabilizados. Esos datos ya se han incorporado a la red de ciencia ciudadana de 1m2 por las playas y los mares del Proyecto Libera y se ha integrado en la base de datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Para ello, se ha empleado la aplicación móvil Marnoba, desarrollada por la Asociación Vertidos Cero y KAI Marine Services, una plataforma que recopila, almacena y muestra información sobre las basuras marinas de las costas españolas en cuanto a tipología y origen con el objetivo de confeccionar planes futuros que mitiguen esta problemática medioambiental.

Como siempre, en esta nueva actuación se le ha dado un papel protagonista a la educación ambiental, ya que se han ofrecido talleres de concienciación en buena parte de los enclaves donde han tenido lugar las actuaciones y está previsto organizar charlas en centros escolares con el apoyo gráfico de las fotos y vídeos que se realicen durante las limpiezas. La involucración de los más jóvenes es uno de los objetivos de la Red, desde la que se fomenta la figura del Pequevoluntario, niños y niñas que participan habitualmente en las limpiezas de las playas mientras los submarinistas retiran basuras de los fondos.

Más que una limpieza de fondos marinos y playas

El canje de basura por alimentos es posible gracias a Nueva Pescanova, que por segundo año consecutivo ha colaborado con la Red de Vigilantes Marinos permutando estos kilos de residuos que han logrado retirar los voluntarios, por kilos de comida que serán donados los próximos días a Fesbal (Federación Española de Bancos de Alimentos). Esto supone un aliciente más para los voluntarios, cuya labor no solo beneficia ahora al medio ambiente, sino también, de forma directa, a las numerosas familias que actualmente se encuentran en situación vulnerable.