La OPP-20 de A Illa hace un nuevo intento por reflotar el criadero de bivalvos de Punta Quilma

Varias empresas han mostrado su interés en gestionar esas instalaciones


a illa / la voz

A mediados de los noventa, la OPP-20 de A Illa arrancaba un proyecto ambicioso. Se diría, incluso, que adelantado a su tiempo: la puesta en marcha de un criadero de almeja que permitiese alimentar los bancos marisqueros, haciendo crecer tanto el salario medio de quien se dedica a esa faena, como el número de puestos de trabajo en el mar. La iniciativa, sin embargo, acabó truncada. Los problemas internos que sacudieron a la organización a comienzos del 2000 y las dificultades del proceso de producción de semilla se mezclaron y acabaron provocando el cierre de las instalaciones y el inicio de unos tiempos oscuros en los que, pese a los intentos realizados, no se logró reflotar la que había sido la primera hattchery de Galicia gestionada por el sector productor. Ha llegado la hora de volver a intentarlo. La OPP-20 ha logrado el respaldo judicial necesario para, en un plazo de dos meses, volver a tomar posesión de las instalaciones, desde hace años en manos de un grupo e biólogos que intentaron sin éxito ponerlas a andar de nuevo. Se abrirá, entonces, un nuevo tiempo -esperemos que esta vez más productivo- para la nave de Punta Quilma.

Según señala el patrón mayor de A Illa y presidente de la OPP-20, Juan Rial Millán, en estos momentos ya hay varias empresas que han mostrado su interés por hacerse con las riendas de la instalación. Cierto es, dice Millán, que las conversaciones no se pueden considerar ni siquiera iniciadas, y que las negociaciones habrán de ser largas. Empresas con experiencia en el sector, algunas gallegas y otras con plantas en Portugal o Namibia, han manifestado su disposición a trabajar desde A Illa para producir semilla de almeja, tal vez también de otras especies. Si tienen afinados los procesos de producción, no es mal momento para embarcarse en semejante aventura: la falta de semilla es una de las grandes asignaturas pendientes del marisqueo gallego, que cada año afronta muchas dificultades para encontrar cría con la que abastecer sus zonas de producción, cada vez más extenuadas. «Queixámonos de que non hai semente autóctona. Pois a ver se somos capaces de facer algo», explica Millán, quien reconoce que la OPP-20 tiene interés «por pechar o ciclo, producir a cría e mandala a zonas de preengorde» antes de su depósito en los bancos marisqueros.

¿Problemas? Los habrá, seguro, porque la nave lleva tiempo sin funcionar y es probable que sea necesario realizar una inversión importante en ella. Pero esa será una de las muchas cuestiones que se aborden en las reuniones a varias bandas que A Illa va a mantener con todas las firmas candidatas a hacerse con la gestión de las instalaciones de Punta Quilma. «Algúns xa viñeron velas, pero o camiño aínda o estamos iniciando», señala el presidente de la OPP-20. Los primeros pasos ya están dados.

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