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Quintana ve en el recurso contra el marisqueo un intento de quitarle las concesiones a las cofradías

SOMOS MAR

Sandra Alonso

La conselleira do Mar carga contra la «inxerencia» del Gobierno central y la oposición afea que esté cómoda en una guerra «estéril»

08 jun 2021 . Actualizado a las 17:59 h.

El recurso judicial interpuesto por el Ministerio de Transición Ecológica contra el Plan Xeral de Explotación Marisqueira de Galicia, bajo el pretexto de que no recabó un informe que Madrid considera preceptivo y vinculante sobre la incidencia del plan en el dominio público marítimo-terrestre, motivó este martes la comparecencia parlamentaria de la conselleira do Mar, Rosa Quintana, quien acusó abiertamente al Gobierno central de «inxerencia» al invadir competencias exclusivas de la Xunta, a la vez que deslizó que tras el recurso hay un intento de quitarle las concesiones marisqueras y autorizaciones de que disfrutan las cofradías de pescadores.

«Teño un temor que espero que non se cumpra», advirtió Quintana desde la tribuna de O Hórreo, que consiste en que el Gobierno central está exigiendo a la Xunta que tramite un informe que nunca antes requirió con un único propósito: el de «derrogar as concesións e diferentes autorizacións das confrarías de Galicia». «Si, si, bote a man á cabeza, pero eu teño ese temor», le espetó al socialista Julio Torrado, que escuchó sus palabras con una expresión de asombro.

Y es que si algo hizo Rosa Quintana durante su intervención fue envolverse en la bandera del autogobierno, por un lado, y en mostrar por el otro a la Xunta como la única Administración que defiende los intereses de un sector que considera modélico, como el marisquero, a las 8.700 personas que viven de esta actividad y los 94 planes específicos elaborados por las cofradías y asociaciones que están incluidos en el plan general ahora impugnado por Madrid.

No pasó por alto la conselleira las «consecuencias negativas para o sector» que puede tener la batalla judicial, pues se abre la posibilidad de suspender de manera cautelar el plan vigente, lo que «deixaría un baleiro legal e sen normas» que tiraría por tierra el trabajo desarrollado por los productores.

Quintana acusó a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de llevar a cabo todo este proceso «sen diálogo e froito dun intento de imposición». O la Xunta se avenía a solicitar el informe o habría un recurso judicial. Sin camino intermedio. «É unha imposición carente de sentido e de sustento», arguyó la conselleira, que con gesto irredento elevó el tono al final de su intervención: «insisten en pedir que presente o papeliño —dijo,dirigiéndose al PSOE—- pois non o vou a presentar!». Y matizó acto seguido que hacerlo sería renunciar a las competencias exclusivas que tiene Galicia en materia de marisqueo.

Los grupos de la oposición no mantienen una posición convergente en este asunto, pues el BNG coincide con la Xunta en apreciar una clara «inxerencia» del Gobierno central en las competencias gallega, mientras el PSdeG le reprochó a Quintana una y otra vez que el PP no votara a favor, hasta en dos ocasiones, de una iniciativa para pedirle al Ejecutivo de Sánchez que retirara el recurso.

Ahora bien, en lo que coincidieron BNG y PSdeG es en afear cierta sobreactuación en la responsable de Mar. «Fixo un mitin no que non imos a participar», reprochó Julio Torrado en una brevísima intervención, antes de acusar a Quintana de estar instalada «na guerra» con Madrid. «Síntese cómoda na política partidaria», añadió la nacionalista Rosana Pérez, quien afirmó que al relato de la conselleira «sóbralle victimismo e fáltalle convicción».

Desde el PP, Teresa Egerique le echó un capote a Quintana cargando contra el PSOE por ponerse del lado de Pedro Sánchez y no de Galicia, mientras al BNG le reprochó que optarse por «lavarlle a cara ao PSOE» con una iniciativa en la que pedían al Gobierno que retirara su recurso, sí, pero admitían que la Xunta debería presentar un informe que el PP cree que no le corresponde.