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«Nunca se perdeu ningún barco como para que teñamos que estar geolocalizados»

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XOAN A. SOLER

Representantes de la bajura trasladaron a la eurodiputada Clara Aguilera ejemplos concretos de lo absurdo de algunas de las medidas del reglamento de Control Pesquero de la que es ponente

03 jun 2021 . Actualizado a las 04:52 h.

Por más que hace tiempo que la Comisión Europea puso sobre la mesa su propuesta de reglamento de Control Pesquero, no ha sido hasta que el texto llegó a debate y aprobación por el Parlamento Europeo que la bajura gallega montó en cólera contra unas medidas inaplicables en un sector como el artesanal gallego, con cientos y miles de pequeñas embarcaciones, que faenan muy cerca de la costa, algunas sin puente y sin apenas espacio a bordo, como para tener que llevar tabletas, ordenadores u aparatos electrónicos. 

Y como Bruselas es algo etéreo, las cofradías personalizaron todo su malestar en la eurodiputada socialista Clara Aguilera, no en vano es la ponente del informe sobre el que la Eurocámara trabajó para forjar su opinión, una postura que pasa por la geolocalización de la bajura, la generalización del diario electrónico de pesca y las cámaras de circuito cerrado de televisión para algunas embarcaciones mayores de doce metros. Y también porque antes de lanzar su informe estuvo de visita en Galicia y los pescadores artesanales le invitaron a acercarse hasta los puertos y comprobar in situ cómo trabajaban. No llegó a acercarse al muelle.

Ahora, con tanto ruido que han hecho, Aguilera aterrizó esta semana en Galicia. Dijo que no entendía tal revuelo, a fin de cuentas, la decisión normativa aún no está tomada y no lo estará, al menos hasta el año que viene, calcula. Por el momento aún falta la postura del Consejo y, después, la negociación a tres bandas que son los trílogos.

Pero esta vez llevará cuenta de por qué es un absurdo tanta medida de control como la que proponen desde Bruselas. Lo sabe de boca de una percebeira, la patrona mayor de Baiona, Susana González, que le explicó que tal y como van ataviadas es imposible que salte a las rocas con una tableta en el neopreno. Y si no es imposible, es peligroso.

Lo sabe también por una mariscadora, que ese diario de pesca que quieren hacerles cubrir ya lo hacen pero de otra forma, pasando por un punto de control antes de que las capturas acaben en la lonja, donde ya envían los datos a las autoridades pesqueras.  

Lo sabe además por los pescadores, que, como dice el patrón mayor de Ribeira, José Antonio Pérez, «si traballamos uns ao lado dos outros, nas mesmas zonas, coas mesmas artes, non vamos a Portugal nin a Marruecos, senon que traballamos al lado da costa e nunca se perdeu ningún barco como para que teñamos que estar localizados».

Todos intentaron transmitir a Aguilera que no rechazan el control, sino ese control que quiere hacer encajar Bruselas en un sistema que, aseguran, funciona. Quizá con homologar en Europa el control al que están sometidos, dicen, sería suficiente para esquivar tales disparates.

Si bien no ha cambiado nada y el reglamento de Control Pesquero sigue su tramitación, al menos ahora tienen el compromiso de que la ponente del informe peleará por introducir una excepcionalidad para la flota artesanal gallega. Las cofradías esperan que para todas, no solo para las menores de ocho metros, a fin de cuentas, «unha de 8,5 traballa ao lado e coas mesmas artes que a de 8 e por que unha ten que estar localizada e outra non?»