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La pieza del Mar Egeo que apareció en la playa de As Lapas pesa más de 50 toneladas

Tamara Rivas Núñez
T. Rivas A CORUÑA

SOMOS MAR

F. Molezún

Llegó hasta allí tras el hundimiento del barco y hasta ahora había permanecido enterrada por la arena

29 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los técnicos municipales que este jueves analizaron a pie de playa la estructura metálica que la bajamar dejó al descubierto en la playa de As Lapas confirmaron «aunque con cautela» que era uno de los restos del Mar Egeo que hay esparcidos por el fondo marino. Y aunque la procedencia de la pieza generó cierto debate, el buzo experto en recuperaciones submarinas Carlos San Claudio Santa Cruz tiene claro que, en efecto, se trata de una chapa de la bodega del barco que en diciembre de 1992 tiñó de negro el cielo y el mar en A Coruña. «Cuando el barco se hundió muchas de esas planchas salieron flotando y aunque casi todas quedaron por la zona del hundimiento, esa en concreto entró en la bahía de As Lagoas», explica el experto, cuarta generación de la empresa Santa Cruz, especializada en trabajos de salvamento de buques y recuperación de restos. 

A lo largo de estos años la naturaleza fue haciendo su trabajo hasta cubrir casi por completo la pieza de arena. «Los que sabíamos que estaba ahí, veíamos una parte, pero ahora se desarenó y puede verse a simple vista», explica el buzo, que desde 1994 participó en la retirada de los restos del barco.

San Claudio precisa que se trata de una tapa de la bodega «de unos doce metros y que, tras el desgaste de los años, pesará en la actualidad unas 50 toneladas», por lo que, tal y como aseguraban desde María Pita, seguirá encallada y no entraña riesgo alguno para la población. 

Piezas similares a la que acaba de aparecer en As Lapas ya fueron retiradas en el pasado, sobre todo «las que interferían en la pesca o en zonas de tránsito de barcos», explica el experto, que considera que «todavía quedan unas 40.000 toneladas de acero» en el mar. 

Tres anclas y dos hélices

Entre los primeros restos del Mar Egeo que se recuperaron estaban las tres anclas del barco. La primera de ellas fue para el Museo de Anclas Philppe Costeau de Asturias, la segunda se donó al Ayuntamiento y se ubicó en la Casa de los Peces y la tercera fue para el Club del Mar «por el apoyo que siempre dieron al buceo», señala San Claudio.

También se recuperaron las hélices, de más de 42 toneladas de peso. «La principal estaba encastrada entre las rocas y es la hélice más grande retirada de un naufragio en el mundo», asegura el buzo.