El narcobuque MV Karar lleva un año abandonado en el puerto de Vigo

El armador se ha desentendido del barco y su tripulación desde el abordaje en abril del año pasado a 300 millas de Lisboa y 400 de las islas Cíes

El buque lleva 12 meses atracado en A Laxe a la espera de que se decida su futuro. El armador y la firma propietaria son de Panamá, y anteriormente tuvo bandera de Togo y la empresa titular era de los EE.UU.
El buque lleva 12 meses atracado en A Laxe a la espera de que se decida su futuro. El armador y la firma propietaria son de Panamá, y anteriormente tuvo bandera de Togo y la empresa titular era de los EE.UU.

VIGO / LA VOZ

El MV Karar era un esqueleto más de chatarra flotante atravesando los mares de medio mundo hasta abril del año pasado. Fue abordado a 300 millas de Lisboa y 400 de Vigo, con 3.824 kilos de cocaína. Los destinatarios, en Galicia, serían los hermanos Santórum Navazas y el resto de investigados en este procedimiento instruido en el Juzgado número 3 de Vigo. El barco, desde su puesta de largo en el muelle de Vigo junto a 152 fardos y un completo elenco de autoridades, no se ha movido de la ubicación inicial, al lado de A Laxe, en el espigón reservado para las embarcaciones del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria. Y eso que sus 60 metros de eslora ocupan un lateral completo del muelle. Por no hablar del deterioro que sigue acumulando el barco.

El gran problema a la vista es que, una vez transcurrido un año y ya con la instrucción judicial finalizada y el auto de procesamiento dictado hace semanas, sigue sin tenerse la más mínima esperanza de que el MV Karar vuelva a surcar, ni tan siquiera la ría de Vigo, a corto ni medio plazo. Explican en la investigación -compartida entre el Greco Galicia de la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera- que hay dos explicaciones para aclarar la situación. La primera pasaría por la necesidad de realizar más diligencias policiales sobre el barco. Se buscaría concretar si el armador, o la empresa propietaria, tendrían participación en el transporte de los 3.824 kilos de coca. Esta posibilidad, dado que ya se emitió el auto de procesamiento y la instrucción se finalizó, pierde enteros.

Desinterés

La otra opción, muy común cuando se decomisan buques iguales al MV Karar, es que ni el armador ni los dueños se hagan cargo del casco. Los tutores legales de este remolcador, pretéritos y actuales, lucen pasaportes de países con características muy concretas. Actualmente ondea bandera de Togo, y previamente de los Estado Unidos. Poco tiempo antes de ser abordado, todo lo relacionado con el MV Karar cambió de manos nuevamente. Tanto la nueva empresa propietaria, como el armador, se ubican en Panamá, si cabe la nación más occidentalizada y particular, por sus sistema financiero, de Latinoamérica.

La omisión de responsabilidades de la armadora y el propietario ya quedó clara a las pocas semanas de abordarse el buque. Los tripulantes, de Nepal y Bangladés, ingresaron en la prisión de A Lama, tras declarar ante la jueza sin la cobertura legal de sus jefes. Tal fue la sensación de indefensión que hasta recurrieron a sus respectivas embajadas en España para encontrar amparo. Mientras, el MV Karar sigue deteriorándose, aún más, atracado en el muelle de Vigo, expuesto al mal tiempo de la ría en invierno y otoño y sin saber si volverá a navegar. Basta decir que, a ojos de la investigación, se da por amortizado.

La pandemia no frena al narco: 13.700 kilos de cocaína incautados en Galicia en el 2020

Javier Romero
Planeadora artesanal interceptada en verano, uno de los hitos del 2020
Planeadora artesanal interceptada en verano, uno de los hitos del 2020

Pese al confinamiento, la droga siguió moviéndose desde el noroeste de la península, con alijos cada vez más grandes y nuevas generaciones al frente de sus propias organizaciones

6.200 kilos de cocaína incautados en Galicia, o a gallegos, en el 2016. Doce meses después, la cifra se disparó hasta los 12.000, lo nunca visto al superar la barrera inédita de las diez toneladas. Los expertos, entonces, vaticinaban el inicio del mayor asedio visto en Europa. Especialmente en España, y concretamente en Galicia y Algeciras. No erraron, el 2018 fue igual de rentable: 12.000 kilos más extirpados a narcos da terra. El 2019 implicó otro ejercicio histórico: 15.000 kilos. Lo nunca visto en Galicia, otra vez.

El 2020 conllevó un nuevo ejercicio de éxito a pesar de la pandemia, 13.700 kilos más apresados. Dos macroalijos en marzo y abril, de 3.700 y 3.800 respectivamente, son la mejor prueba. El primero (con la EDOA de la Guardia Civil y UDYCO de la Policía Nacional, ambos de Pontevedra, y Servicio de Vigilancia Aduanera) implicó la caída de dos organizaciones autóctonas, con sus respectivos jefes: Antolín Fernández Pajuelo y Carlos Silla. Pajuelo sigue durmiendo en una celda de A Lama; Silla supo esfumarse a las pocas horas de oficializarse la orden de arresto. Ambos son primeros espadas patroneando veleros por el Atlántico. El segundo macroalijo (con Vigilancia Aduanera y el GRECO Galicia de la Policía Nacional) prometía mucho y generó un revuelo que aún colea. El gran protagonista, Juan Carlos Santórum, está en prisión por otra causa, y el resto de investigados en tierra, libres desde junio.

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