«Tengo mis dudas sobre pisar la duna, pero sí habría que regenerar el entorno»

Torres Colomer es partidario de seguir permitiendo el uso de la zona de Río do Mar como playa


ribeira / la voz

Con una superficie próxima a las mil hectáreas, el parque natural de Corrubedo es uno de los tesoros más preciados de Barbanza a nivel turístico y medioambiental. Desde hace unos días, es noticia por la exposición pública de su Plan Reitor de Uso e Xestión (PRUX), un esperado documento llamado a poner orden de una vez por todas a este espacio protegido desde 1992, detallando las actividades que se pueden llevar a cabo en cada una de las zonas. Vecinos, propietarios y diversos colectivos han mostrado su disconformidad con el proyecto diseñado por la Xunta, hasta el punto de que para hoy está convocada la realización de una cadena humana en la zona. También José Luis Torres Colomer, el presidente de la junta rectora del parque, un órgano consultivo para cuestiones que afecten al paraje, considera que es mejorable.

-¿Tuvo la junta rectora la posibilidad de opinar en el proceso de elaboración del PRUX?

-Hubo una reunión en la que se dio a conocer el borrador y se hicieron las observaciones que se consideraron oportunas. De todas formas, el PRUX está ahora en período de exposición pública y es el momento de formular alegaciones. Lo que pedí en aquel encuentro es que se vuelva a convocar a la junta rectora para analizar las sugerencias que se planteen, porque somos los miembros de este órgano los que mejor conocemos el parque natural y los que podemos por lo tanto prestar nuestro asesoramiento a la Consellería de Medio Ambiente en este tema.

-¿Cuál es su opinión sobre este plan de usos?

-Tiene aspectos que son susceptibles de ser corregidos, pero también incorpora mejoras sustanciales. Por ejemplo, resuelve el limbo en el que estaban los núcleos rurales consolidados, en los que no se sabía si se podía o no construir. Ahora queda claro que se regirán por la normativa del PXOM de Ribeira, pero debería mantenerse la superficie con esta calificación que aparece en el planeamiento municipal.

-¿Qué aspectos a corregir destacaría?

-Creo que debe permitirse el acceso a la zona de Río do Mar y su uso como playa, tal y como se viene haciendo desde siempre. Tampoco le veo inconveniente a la práctica de deportes como el windsurf o la pesca deportiva con caña. También debería ser posible pasear por los senderos con perros y otras mascotas, siempre y cuando vayan con correa para no perjudicar el hábitat.

-Y con respecto a la duna, ¿es partidario de abrirla de nuevo al público?

-Tengo mis dudas sobre pisar la duna, pero sí habría que regenerar el entorno. La vegetación que ha ido creciendo entre la duna y el mar podría ser la causa de la pérdida de altura, al frenar el movimiento de arena y evitar que el viento la traslade de nuevo a lo alto de la montaña. Debería hacerse un estudio sobre esta cuestión.

-Los vecinos piden que se les permita coger berberecho...

-Ese es un tema que tendría que regular la Consellería do Mar, aunque se trate de permisos especiales para autoconsumo. Si se saca sin control, se acabará.

-¿Qué echa en falta en el plan?

-Creo que habría que buscar una ubicación alternativa para el campo de fútbol de Olveira y convertir el actual en un aparcamiento vigilado, estableciendo para ello un sistema de pago. Allí podría instalarse también un pequeño servicio de hostelería y venta de recuerdos.

-¿Llega tarde el PRUX teniendo en cuenta que el parque lleva protegido casi tres décadas?

-No llega tarde, porque el estado de conservación del parque es bueno. Está claro que todas las actuaciones que vayan encaminadas a preservar la zona son positivas. Por eso, es el momento de que todos los interesados presenten las propuestas que estimen oportunas. Hay que contribuir a la protección de la naturaleza, pues bastantes barbaridades se han hecho ya en este paraje y en otros.

«Hay que buscar el equilibrio entre el interés científico y el económico»

Ahora es el presidente de una junta que, a través de sus propuestas y opiniones, está llamada a defender los intereses del parque natural de Corrubedo, pero José Luis Torres Colomer era alcalde de Ribeira cuando el espacio pasó a ser protegido. Recuerda que no fue un proceso fácil, pero sí necesario.

-¿Cómo recuerda el nacimiento del parque natural?

-La idea surgió del Parlamento de Galicia y fue la Xunta la que se encargó de marcar los límites. Recuerdo que hubo reuniones con un montón de colectivos, desde amas de casa hasta vecinos, propietarios y asociaciones medioambientales.

-¿Había reticencia?

-No. Fueron necesarias varias reuniones, pero se alcanzó un consenso. En aquellos momentos se concedieron ayudas a los propietarios para realizar algunas actuaciones y eso ayudó. También se transigió en diversas peticiones, como la de mantener el campo de fútbol de Olveira y el local hostelero que está a la entrada de la playa de O Vilar. Hubo voluntad para constituir el parque, pues hay que tener en cuenta que buena parte de los terrenos son de particulares o comunidades.

-¿Usted vio claro desde un principio la necesidad de proteger este espacio?

-Por supuesto, cualquier maravilla de la naturaleza debe ser cuidada y conservada, no solo para nosotros, sino también para las generaciones futuras.

-¿Cuál es el gran beneficio que reportará este PRUX?

-Lo más importante es que contribuirá a preservar el parque natural y a regular el uso de las zonas que están en manos privadas. Si hacemos las cosas bien, el parque se puede disfrutar, al tiempo que genera riqueza. Antes del covid eran unas 300.000 personas las que acudían cada año a este paraje, lo que supone un movimiento de turistas muy importante. Este lugar constituye un gran atractivo que, directa e indirectamente, reporta beneficios, por eso hay que buscar el equilibro entre el interés científico y el económico. Pienso que ambos son compatibles.

«Hay que buscar el equilibrio entre el interés científico y el económico»

Ahora es el presidente de una junta que, a través de sus propuestas y opiniones, está llamada a defender los intereses del parque natural de Corrubedo, pero José Luis Torres Colomer era alcalde de Ribeira cuando el espacio pasó a ser protegido. Recuerda que no fue un proceso fácil, pero sí necesario.

—¿Cómo recuerda el nacimiento del parque natural?

—La idea surgió del Parlamento de Galicia y fue la Xunta la que se encargó de marcar los límites. Recuerdo que hubo reuniones con un montón de colectivos, desde amas de casa hasta vecinos, propietarios y asociaciones medioambientales.

—¿Había reticencia?

—No. Fueron necesarias varias reuniones, pero se alcanzó un consenso. En aquellos momentos se concedieron ayudas a los propietarios para realizar algunas actuaciones y eso ayudó. También se transigió en diversas peticiones, como la de mantener el campo de fútbol de Olveira y el local hostelero que está a la entrada de la playa de O Vilar. Hubo voluntad para constituir el parque, pues hay que tener en cuenta que buena parte de los terrenos son de particulares o comunidades.

—¿Usted vio claro desde un principio la necesidad de proteger este espacio?

—Por supuesto, cualquier maravilla de la naturaleza debe ser cuidada y conservada, no solo para nosotros, sino también para las generaciones futuras.

—¿Cuál es el gran beneficio que reportará este PRUX?

—Lo más importante es que contribuirá a preservar el parque natural y a regular el uso de las zonas que están en manos privadas. Si hacemos las cosas bien, el parque se puede disfrutar, al tiempo que genera riqueza. Antes del covid eran unas 300.000 personas las que acudían cada año a este paraje, lo que supone un movimiento de turistas muy importante. Este lugar constituye un gran atractivo que, directa e indirectamente, reporta beneficios, por eso hay que buscar el equilibro entre el interés científico y el económico. Pienso que ambos son compatibles.

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