Un puerto con siglos de historia que tuvo que buscar otro lugar para seguir creciendo fuera de A Coruña

La actividad portuaria fue clave para la evolución de la ciudad, pero la falta de espacio y el refuerzo de la seguridad abrieron la puerta a punta Langosteira


a coruña / la voz

La historia de A Coruña no se entiende sin la influencia de la actividad portuaria desde sus orígenes y el desarrollo de ambos está íntimamente vinculado, una situación que se continúa produciendo en la actualidad. La falta de espacio para crecer en los muelles interiores y aspectos relacionados con la seguridad abocaron a la construcción del puerto exterior, infraestructura que se asoma a un impulso decisivo con el enlace ferroviario.

Orígenes

A la estela de la torre de Hércules. El origen del puerto está ligado a la construcción de la torre de Hércules y durante los primeros siglos servía para comerciar con vino, grano, aceite, pescados y metales. Entre el XII y el XV su crecimiento generó el desarrollo de la Pescadería y creció el comercio con puertos del Atlántico Norte y el Mediterráneo. A finales del siglo XVIII, el movimiento portuario es de 250 barcos y 14.000 toneladas de mercancías.

Nuevos muelles

Primera gran transformación. El primer presidente de la Junta de Obras del Puerto, Alfredo Álvarez Cascos, estudia la transformación del puerto, un proyecto que recoge Eduardo Vila y Algorri. La actuación plantea dividir la bahía en tres dársenas separando las naves según su porte y destino de la mercancía, lo que dará como resultado los muelles de Linares Rivas, Santa Lucía, A Palloza y del Este en 1909.

La Dársena y calvo Sotelo

Crecimiento decisivo. En 1906, Eduardo Vila realiza el proyecto de la dársena de La Marina y del varadero de O Parrote, que estará finalizado en 1918. Cinco años después se diseña el muelle de Trasatlánticos, ahora de Calvo Sotelo, debido al crecimiento de viajeros hacia América del Norte. La obra sufrió numerosos problemas de diversa índole y se finalizó en 1936.

Punto de inflexión

El Dique de Abrigo, San Diego y As Ánimas. La aprobación del Proyecto General de las Obras y Mejoras del Puerto en 1946 supuso un antes y un después para la infraestructura en base a tres cuestiones: el puerto pesquero de San Diego, los muelles de As Ánimas y el dique de Abrigo. Este último fue diseñado por Eduardo García de Dios con una longitud de 1.336 metros y se terminó en 1965. Fue determinante para que se adjudicase a la ciudad la primera refinería de petróleo del Atlántico Norte. La modernización de las instalaciones y el impulso de la actividad situaron en 1960 al Puerto de A Coruña como el quinto a nivel nacional.

Muelle del centenario

Diversificación de los tráficos. El crecimiento de los últimos años se vio consolidado con la construcción en los años 70 del muelle del Centenario, que permitió ampliar los tráficos dominantes de pesca y petróleo a otros como los graneles sólidos.

El germen de Langosteira

Sin espacio, el Mar Egeo y el Prestige. En la última década del siglo XX se construyen el muelle pesquero de Oza y se inaugura el de Trasatlánticos, agotando las posibilidades de desarrollo en el interior. Esta situación y el accidente del petrolero Mar Egeo en 1992, abrieron la puerta a una nueva infraestructura fuera de la ciudad, algo que se aceleró tras el accidente del Prestige en el 2002 y un Consejo de Ministros celebrado en María Pita al año siguiente. Un estudio sobre la ampliación de las instalaciones portuarias señaló punta Langosteira como lugar idóneo.

2005

Primera piedra en el puerto exterior. El 2 de abril del 2005 se colocó la primera piedra del puerto exterior, que había sido licitado en el 2004 (año de creación de la Lonja), y meses después se conoció que la Unión Europea financiaría la actuación. Al año siguiente se determina la conexión por carretera con Langosteira mediante una autovía y se contrata el análisis de viabilidad económico-financiera del acceso ferroviario, además de planificar desarrollos de suelo industrial en el entorno. En el 2010 se acabó el dique de abrigo del puerto exterior, alcanzando los 3.360 metros de longitud y se prolongó el muelle del Este en la ciudad.

Nueva era

Inicio de la actividad en Arteixo. En el 2012 se abre una nueva era con las primeras operaciones comerciales de carga y descarga de mercancía en el puerto exterior, donde se instala la primera empresa en el 2015. Este mismo año Repsol firma su traslado a Langosteira y se reurbanizan la Marina y O Parrote.

2021

Frente común para lograr el tren y abrir los muelles. Tras años de enfrentamientos entre Administraciones, en el 2021 se crea un frente común entre Autoridad Portuaria, Ayuntamiento, Xunta y Gobierno central para trabajar en el futuro de los muelles interiores y se logra el acuerdo para la financiación del tren a Langosteira. Repsol inició en marzo la construcción del poliducto al puerto exterior que evitará la descarga de petróleo en la ciudad previsiblemente desde el 2022. En el 2018, la Xunta había ofrecido 20 millones para garantizar la titularidad pública de Batería, Calvo Sotelo y La Solana tras un acuerdo con el antiguo Ministerio de Fomento, Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria, pero el cambio en el Gobierno central meses después dejó el acuerdo en el aire.

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