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Dos muertos y un angustioso rescate en el puerto cormelán en 1959

Ramón García Filgueira

SOMOS MAR

Archivo personal Ramón García

EL NAUFRAGIO DEL JOSÉ FRANCH | El cuerpo de uno de los fallecidos apareció días después, del otro nada más se supo

10 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Un gran temporal azotó la Costa da Morte aquel domingo día 6 de diciembre de 1959. En el muelle de Corme estaban atracados los buques Ciudad de Sada, Manuel Barcia y Encarna. Después de que rompiera amarras, el Manuel Barcia puso rumbo hacia la bahía, manteniéndose toda la noche a la capa, quedando el Ciudad de Sada atracado y con más espacio libre para un mejor amarre debido a la gran resaca existente en el interior del puerto. En las maniobras de refuerzo de amarre de esta última embarcación participaron numerosos vecinos de Corme, quienes sin luz eléctrica y con los camiones como únicas e improvisadas linternas, ayudaron a los tripulantes, que se encontraban a bordo, en las arriesgadas maniobras.

Las olas sobrepasaban con suma facilidad el malecón del muelle y sobre las diez de la noche una de estas olas arrastró al mar a cuatro marineros que participaban desde tierra en las tareas de asegurar al barco. Alfredo Irixoa Domínguez y José Souto Cruz fueron devueltos a tierra por el retorno de la ola, la fuerte resaca existente y, como no, la ayuda de otros marineros que se encontraban en el lugar. No tuvieron la misma suerte Francisco Chans Costa y Francisco Mosqueira Lista, que desaparecieron. Este último lo mantuvieron agarrado durante unos instantes varios tripulantes del Ciudad de Sada, pero las adversas condiciones del mar hicieron imposible su rescate. Días más tarde su cuerpo apareció flotando en aguas de Corme.

En la bahía se hallaba fondeado y con coderas a las boyas el motovelero José Franch, que había entrado en la rada el día 29 de noviembre de arribada técnica. Procedía del puerto de A Coruña y tenía como destino el puerto valenciano de Gandía. Transportaba un cargamento de madera y llevaba ocho tripulantes enrolados.

Al verse sorprendido por el fuerte temporal del tercer cuadrante, el motovelero apenas aguantó la noche del día 6 al 7, tras romper las cadenas de las anclas. Intentó ponerse a la capa igual que el Manuel Barcia, que se encontraba en las mismas condiciones, pero la máquina no respondió, quedando el buque completamente a la deriva y abatiendo hacia A Illa da Estrela, donde al poco tiempo quedó destrozado, ante la incrédula mirada de los vecinos de Corme.

Los pescadores Francisco Pombo Blades y José Neira Figueroa decidieron entonces embarcar en la lancha de pesca San Pedro. Y gracias a su experiencia y arriesgando sus vidas en aquel mar embravecido lograron rescatar con vida a todos los tripulantes del motovelero. El barco estaba patroneado precisamente por un vecino de Corme: Juan Gagino Rey, hijo del práctico de este puerto desde 1928 a 1968, Juan Bautista Gagino García.

El José Franch había sido construido en los astilleros de Pedro Goldarecena Echenique, en Pasajes (Guipúzcoa), entre octubre de 1943 y abril de 1945, con maderas de pino y roble gallego, y era propiedad de José Franch Martínez, vecino de Donostia. El 2 de abril de 1957 fue adquirido finalmente por José Díaz Campo, un vecino de Carballo, y Julio Vázquez Conlledo, residente en Corme. Era de la matrícula de San Sebastián, tenía una eslora de 33,50 metros, manga 7,64 metros, puntal 3,57 metros y un peso muerto de 235 toneladas, propulsado por un motor diésel, marca Yeregui, de 160 caballos de potencia.