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Los bacaladeros, indignados porque pierden cuota en Noruega y Pesca lo celebra como una victoria

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

M.MORALEJO

Aseguran que España tendrá una cuota de 2.606 toneladas, no 3.290 como apuntaba el ministerio en un comunicado

20 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya sucedió cuando el ministro español de Pesca, Luis Planas, regresó de Bruselas en diciembre pasado exultante por un «buen resultado» en el reparto de totales admisibles de captura (TAC), cuando el sector lo único que vio fueron recortes de cuotas y pérdida de días de pesca en el Mediterráneo. Se repitió tras el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido para regir las relaciones pesqueras tras el brexit, cuando el ministerio volvió a hablar de «buen acuerdo», que dotaba «de estabilidad y seguridad jurídica al sector pesquero». Este, sin embargo, no fue capaz de ver tal seguro en un pacto con un horizonte temporal de cinco años y medio y en los efectos secundarios de esa cesión del 25 % de las cuotas comunitarias sobre el intercambio de especies. Ahora, Planas ha conseguido provocar de nuevo la indignación del sector, que reprocha que haya celebrado el intercambio de posibilidades de pesca con Noruega como si de nuevo fuese un buen acuerdo cuando, según el presidente de Agarba (Asociación de Armadores de Buques de Pesca de Bacalao), Iván López, España pierde posibilidades de pesca. Y lo hace justo en un momento en el que había margen para incrementar el cupo un 20%.

No solo eso. Además, el ministerio ofrece números erróneos. «Habla de que la Unión Europea ha logrado 11.430 toneladas de bacalao, cuando han sido 10.286, de las que a España corresponden 2.606, no 3.290», como se divulgó en un comunicado. Es decir, que la UE -y España- ceden toneladas en un año en el que las posibilidades de pesca deberían ser de 12.500 como mínimo. 

Tensión diplomática

López es consciente de que ese mal resultado no puede achacarse al ministro, sino exclusivamente a la negociación de la Comisión Europea, que no fue capaz de poner los puntos sobre las íes y se plegó a las exigencias de Noruega, que ahora cede menos bacalao a cambio de poder introducir el suyo, su salmón y otros productos pesqueros sin aranceles.

Y todo, además, ignorando la tensión diplomática que la UE y Noruega mantienen a cuenta del bacalao de las Svalbard, donde Noruega ha querido saltarse los derechos históricos y ha provocando una llamada a consultas de los embajadores y un encendido intercambio de cartas que dilató un mes las negociaciones. Regresó a la mesa, pero con las orejas bajas y cediendo bacalao. Y está por ver «lo que ocurre con Svalbard», asunto sobre el que, asegura López, nadie de los que van el lunes al Consejo de Ministros de Bruselas se ha puesto en contacto con el sector.

Otro agravio al que alude es que mientras los portugueses ya disponen del permiso para entrar en aguas noruegas, los españoles, a las puertas de un festivo, seguían esperando por ellos.