Roberto Sueiro: «Buscamos asociar la actividad marisquera en la ría de Muros-Noia a una cultura milenaria reconocida»

Afirma que la declaración internacional permitiría crear en el mercado global una imagen de marca para el producto

Roberto Sueiro
Roberto Sueiro

Ribeira / la voz

La imagen de mariscadores sachando la tierra en busca de bivalvo, con el agua hasta más arriba de la cintura para extraer el fruto de la tierra o tirando del raño desde una embarcación es tan cotidiana para los residentes de la comarca de Barbanza que pasa desapercibida. Sin embargo, posee un valor que trasciende del simple ejercicio de una actividad productiva. La convicción de que es un bien que merece un reconocimiento ha llevado al GALP Costa Sostible, conjuntamente con ayuntamientos y cofradías, a perseguir ante la Unesco la declaración del marisqueo en la ría de Muros-Noia como patrimonio cultural inmaterial.

Es un proyecto que implica a especialistas de los más diversos ámbitos y de cuya coordinación se encarga Roberto Sueiro (Ourense, 1975), miembro de la empresa Ménsula, que trabaja estrechamente con los ayuntamientos de la Ría da Estrela.

-¿Cuál es la justificación para presentar esta candidatura?

-Es una propuesta asentada en tres pilares. El primero es la justificación científica, ya que la existencia de la actividad extractiva está acreditada desde la prehistoria. Hay concheiros, localizados en el castro de Baroña o en un yacimiento en Taramancos, que evidencian que el marisco formaba parte de la dieta, que eran sociedades que lo recolectaban. Es una labor mantenida durante siglos con muy pocos cambios. Otro aspecto es que, a parte de la técnica, este oficio genera unas costumbres que van más allá de la propia extracción. Ha propiciado el nacimiento de entidades genuinas de gestión como las cofradías, con evidencias en la zona desde la Edad Media. Son instituciones con una trascendencia social y asistencial, nacidas de una vertiente económica. Toda la estructura del marisqueo es artesanal y sostenible, con una regulación para mantener el recurso. Por otra parte, ha propiciado que las mujeres tengan un importante papel.

-Lo que señala es extrapolable a las restantes rías gallegas.

-No buscamos una exclusividad que no tengamos. Nuestro proyecto no menosprecia a ninguna otra zona. Buscamos asociar la actividad marisquera en la ría a una cultura milenaria reconocida; el reconocimiento de la cultura del marisqueo en la ría de Muros-Noia.

-A nivel de territorio, ¿qué puede aportar la declaración?

-Hacia el exterior, la consecución de la declaración otorgaría un reconocimiento a nuestra cultura y a nuestro territorio que le daría mayor proyección. Perseguimos la distinción del producto en el mercado por su valor cultural. Todo ello redundaría en la creación de una imagen de marca, positiva en muchos ámbitos para el conjunto del territorio y sus habitantes.

-¿Existen precedentes de declaraciones de esta índole?

-Hay precedentes de oficios tradicionales que han logrado una declaración por parte de la Unesco. Por ejemplo, los conocimientos y técnicas del arte de construir muros en piedra seca, inscrito en el 2018; la cultura de las buceadoras de Jeju, en la república de Corea, que figura desde el 2016; la técnica tradicional de pesca de las islas Kerkennah, en Túnez, incluida el pasado año; o la pesca del camarón a caballo en Oostduinkerke, en Bélgica, que se inscribió en el 2013.

-El expediente todavía no ha sido presentado ante la Unesco, ¿cuál es el primer paso?

-Primero debemos conseguir la inscripción en el inventario de patrimonio cultural de la Xunta. El expediente está prácticamente listo y la intención es entregarlo en los próximos días. Posteriormente, la candidatura se presenta al Ministerio de Cultura, que es el organismo que lo eleva a la Unesco. Lo cierto es que los plazos iniciales que manejábamos para realizar estos trámites se han visto sensiblemente alterados por la pandemia, ya que la actividad administrativa se vio muy afectada.

«Trabajamos con comunidades pesqueras de países como Chile para incluirlas en el proyecto»

La elaboración del expediente implica un amplio proceso con múltiples involucrados y que, además, trasciende las fronteras nacionales.

-Una de las estrategias es la consecución de alianzas internacionales, ¿cuál es la causa?

-A efectos prácticos, con vistas al reconocimiento de la Unesco, está bien valorada la presentación de candidaturas que incluyan aspectos globales en un contexto cultural local. Siempre que se trabaja en este ámbito resulta positiva una apertura hacia otras actividades similares que nos ayuden a entender lo que somos. Es importante ver que en otras zonas del mundo, con mimbres parecidos, se generan contextos similares.

-¿Cómo va el proceso para lograr esos socios?

-Trabajamos con comunidades pesqueras de países como Chile para incluirlas. Hemos mantenido contactos con representantes de una región en la que existe un modelo similar, a nivel de actividad productiva y trascendencia social, y todo indica que van a sumarse al proyecto.

-¿Una réplica del modelo de la ría de Muros-Noia?

-No, no pretendemos buscar réplicas de la actividad extractiva en la ría de Muros-Noia, sino zonas en las que el marisqueo haya propiciado la formación de estructuras genuinas con un impacto social que vaya más allá del oficio. Además de la de Chile, están explorándose otras vías. Lo más difícil es encontrar una tradición tan fuerte como la gallega.

-Exactamente, ¿qué implica el reconocimiento?

-Lo que se reconocerá es el valor cultural y lo que pide la Unesco es el compromiso de mantenerlo. Lo que se persigue es la protección del oficio y lo que genera. Nosotros trabajamos estrechamente con las agrupaciones de mariscadores para saber cómo trabajan. Además, en el territorio se llevan a cabo iniciativas culturales, como una exposición fotográfica itinerante.

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