«Empezaron los cursos de FP dual 18, acabaron 16 y solo 2 siguen en la pesca»

Fiasco en el proyecto pionero de Celeiro para crear una cantera de mandos


redacción / la voz

Poniéndoles proa o capeándolos, se han sobrepuesto a tantos temporales que no se arredran ante este que vuelve a poner en peligro su supervivencia. Saben que con los titulados no cabe recurrir a inmigrantes, como hacen desde que la mayoría de españoles escapan del oficio de pescador, obligando a amarrar barcos porque nadie quería tripularlos. Se repite por falta de mandos y se multiplicará en los próximos años, ya que seis de cada diez rondan la edad de jubilación. Visto que la mayoría de alumnos de las escuelas náutico-pesqueras evitan embarcar, los armadores asociados a Puerto de Celeiro, en colaboración con el IES Universidad Laboral de Culleredo (A Coruña), promovieron una iniciativa pionera en España. Diseñaron dos ciclos medios de formación profesional (FP) dual, se volcaron enrolando a los alumnos y les pagaron por aprender ayudándoles con los días de mar que acreditan su experiencia y les permiten ejercer el cargo para el que se prepararon. Ha sido un fiasco.

«El nivel de compromiso de los armadores ha tenido unos resultados insuficientes», explica Manuel Bermúdez, responsable de proyectos de Puerto de Celeiro. Muy por debajo de las expectativas, porque «empezaron los cursos 18 alumnos, los acabaron 16 y solo 2 siguen en la pesca». Continúan los que ya conocían la dureza -y también las remuneraciones- de una profesión que echa para atrás a la mayoría de jóvenes. Urgen soluciones, recalcan todas las organizaciones del sector, pero de momento todavía no las atisban.

Mitad en aulas y mitad a bordo

Crear una cantera propia de tripulantes, contribuyendo a su formación y brindándoles la opción de un empleo fijo y estable llevó a Puerto de Celeiro a aliarse con la Laboral coruñesa. Diez alumnos en el ciclo de puente y ocho en el de máquinas iniciaron los dos ciclos de FP en el curso 2018-2019. Uno de puente plantó al principio y otro se fue porque encontró empleo, explica Manuel Bermúdez. Estudiaban en las aulas de septiembre a febrero y desde marzo hasta agosto embarcaban en pesqueros de Gran Sol, cobrando un salario y cotizando a la Seguridad Social.

La normalidad del primer curso la rompió en el segundo la pandemia. España reaccionó contra el covid-19 cuando les tocaba el segundo período de prácticas. Era el pasado marzo y, «al principio, la Consellería de Educación no los dejaba embarcar, pero después lo autorizó». Podían volver al mar o presentar un trabajo académico, opción por la que se decantaron 8 de los 16.

De todos ellos, «la mayoría no han completado los días de mar para ejercer; abandonaron en cuanto tuvieron el título, varios de ellos usando como puente el ciclo medio para optar a uno superior de otros ciclos de FP, como frío industrial o mecánica», relata Manuel Bermúdez. Por las explicaciones que dieron al irse, concluye «que está claro que no pensaban tener una vida profesional en la pesca».

«No se lo esperaban»

Los armadores que los embarcaron, en algunos casos a costa de prescindir de un tripulante, en general valoran bien la experiencia. Aunque «contentos con los chicos en máquinas, hubo decepciones porque no se esperaban que no quisieran continuar» en el sector.

«La flota se ha implicado en la formación, que requiere tiempo y dinero, y ha sido un esfuerzo para las embarcaciones, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados», añade el responsable de proyectos de Puerto de Celeiro. «Seguiremos explorando y encontraremos una solución a necesitar la ayuda de todas las partes, incluida la Administración, porque el futuro de la pesca está seriamente comprometido si no hay patrones», concluye.

El próximo mes les toca embarcar a los 13 que continúan en ciclos de Burela

Este curso Puerto de Celeiro aparcó la FP dual. Igual que otras flotas, ese rumbo lo siguió la del otro gran puerto de A Mariña lucense: Burela. Socios de Armadores de Burela (ABSA) y de la Organización de Productores Pesqueros (OPP) de Lugo se vuelcan por la cantera. El 1 de marzo está programado el inicio del segundo período de prácticas a bordo para los alumnos que continúan, también en la Laboral coruñesa y en dos ciclos medios, uno de puente y otro de máquinas. Sergio López, gerente de la OPP de Lugo, apunta que barcos de Gran Sol y palangreros de superficie cuentan con 7 alumnos de puente y 6 de máquinas que siguen.

Son 13 de los 19 que empezaron. De los 12 de puente, 3 se marcharon principio. Por las restricciones del covid, de los nueve hicieron prácticas cinco. Ya a bordo, «un abandonou porque non lle gustou» y se fue otro más, relata Sergio López. De los nueve de máquinas, dos plantaron el primer año en las aulas y, por la pandemia, de los siete restantes realizaron prácticas 3 y uno desistió.

¿Por qué cuando se preparaban para un empleo estable y, aunque sacrificado, con sueldos «moi interesantes»? Resumido: «O mar non é o deles», añade el gerente de la OPP de Lugo. Para los armadores, algunos «funcionan moi ben, polo que a satisfacción é mutua». Queda por ver a final de curso cuántos de los trece eligen quedarse en la pesca.

«No hay problemas por la comida, pero sí si se cae la wifi» en el Instituto Marítimo Pesqueiro de Vigo

Fue de la mano con ARVI en una experiencia de FP dual en máquinas

Para este curso, el Instituto Politécnico Marítimo Pesqueiro do Atlántico de Vigo ha descartado ofrecer FP dual. Sigue adelante la experiencia que arrancó el curso pasado, mano a mano con la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), y los alumnos inscritos realizarán segundo del ciclo superior de Organización do mantemento de maquinaria de buques e embarcacións. Ha sido «un año complicado», admite la directora, Engracia Trillo, para poner en práctica una experiencia tan novedosa como la que permite compaginar la formación académica con la profesional a bordo de embarcaciones como un miembro más de la tripulación. Si llevar a alumnos que nunca se han subido a un barco es complejo en todas las circunstancias, más lo es en medio de una pandemia mundial, en el que las empresas prefieren «gestionar tripulaciones con experiencia» ya acostumbradas a estar confinadas en medio del océano. No es que el experimento haya fracasado. No. Trillo comenta que se matricularon 15 alumnos, pero tres se dieron de baja por motivos familiares antes de empezar. Los 12 restantes embarcaron el año pasado y, salvo uno que lo hará en los próximos días, han vuelto al mar. Cierto que alguno desembarcó antes de lo previsto y que ha habido cambios de empresas, pero han sido «pequeños problemas, normales en algo que comienza y en lo que no tienen experiencia ni el centro educativo ni las empresas».

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