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La pesca busca titulados para relevar a 6 de cada 10 mandos, que se jubilan

S. SERANTES / E. ABUÍN REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

PEPA LOSADA

Inmigrantes palían la escasez de marineros rasos que paralizaría a la flota

15 feb 2021 . Actualizado a las 12:15 h.

Quedan unos 8.000 pesqueros de bandera española, 7.640 en caladeros nacionales y 360 en internacionales, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura y Pesca. Solo a bordo emplean a unos 28.000 profesionales, 3.000 de ellos de otros países, revelan las cifras de afiliados a la Seguridad Social. Porque quien puede evita la pesca y, también, porque España exige más marinería y titulados que otros países de la UE y del mundo, los armadores barruntan naufragios a pocos años vista. Obviamente, no pronostican que los barcos se hundan físicamente, pero sí como generadores de riqueza y de empleo. Si nadie lo remedia, se irían a pique sin soltar amarras, obligados a permanecer inactivos en puerto porque carecen de tripulantes.

El diagnóstico lo comparten Basilio Otero, presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores; Sergio López, gerente de la Organización de Productores Pesqueros (OPP 7) de Lugo; y Manuel Bermúdez, responsable de proyectos en la sociedad de armadores Puerto de Celeiro, pero también Juan Martín, gerente de los productores de Marín y otros representantes del sector.

Por mucho que los dueños de pesqueros proclamen la mejora de las condiciones laborales y de vida bordo, lo de trabajar en un medio hostil como el mar y separado de los seres queridos no motiva a los jóvenes españoles.

Flexible en altura, no en litoral

Sin los inmigrantes embarcados como marineros rasos, numerosos pesqueros gallegos y españoles sumarían paros forzosos o ya habrían desaparecido. Sobre todo de la flota de altura y de gran altura, minoría de la nacional, pero con tantas capturas e ingresos como para ser puntal económico. Advertido de una cascada de amarres por falta de mano de obra, el Gobierno aceptó en el 2019 flexibilizar la contratación de tripulantes de terceros países.

Así solventó el problema de la marinería para los que faenan fuera de aguas españolas. Aunque es similar, no resolvió el de los pesqueros del caladero nacional. Acuciados por la necesidad, y sin respuesta de los servicios públicos de empleo a sus demandas de personal, cientos de armadores gallegos, asturianos, cántabros y vascos aún aguardan respuestas. Con su respaldo, la Asociación de Volanteiros de Galicia apeló a Inmigración. Ahí continúan con «reuniones con otros organismos y Administraciones, intentando facilitar el encaje de estos marineros respetando la normativa vigente».

Suplir con extranjeros la falta de mandos es mucho más complicado que con la marinería. Aunque la acreditación del Estado de origen carezca de validez en España, el personal de cubierta puede ser enrolado con un curso de marinero-pescador de tres días. Convalidar títulos de otros países o ampliar las competencias de algunos españoles requiere que se ajusten al Convenio Internacional sobre Normas de Formación, Titulación y Guardia de la gente de mar, STCW, por sus siglas en inglés.

Retirarse a los 55 años

Cerca del 65 % de los mandos en activo rondan la jubilación. Por la dureza y penosidad del trabajo en el mar, pueden retirarse a los 55 años. Y no hay relevo, ni se prevé a corto plazo porque la mayoría de alumnos de escuelas náutico-pesqueras y de formación profesional eligen derroteros distintos a la pesca. Experiencias de formación profesional dual no han dado los resultados esperados, pese la implicación de armadores que querían crear canteras de tripulantes. Ya hace tiempo que la escasez de patrones y maquinistas los ha revalorizado. Los armadores se los disputan tirando de talonario y ofreciendo todo el bienestar profesional y personal posible. Las autoridades no permiten zarpar a ningún barco si no enrola al personal cualificado mínimo que exige España en puente y máquinas, igual que en cubierta.

«O futuro das tripulacións de base pasa por contratar estranxeiros», dicen las cofradías

Dueño de un pesquero de artes menores, patrón mayor de Burela y presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, Basilio Otero constata como la «principal preocupación» y asignatura pendiente «facer a pesca atractiva para a xente nova». Mientras, «o futuro das tripulacións de base pasa por contrata estranxeiros», como ya hace la flota de altura y pretende la de litoral, en condiciones similares.