Galicia quiere volver a capturar pulpo en Mauritania y a tener autorización para vender aceite de pescado

La séptima ronda de negociación entre la UE y Nuakchot arrancará el día 25


redacción / la voz

Ya hay fecha (el 25 de febrero) para que la UE y la República de Mauritania se sienten frente a frente -pantallas mediante- en la séptima ronda de negociación para renovar un acuerdo de pesca que, con la excusa de la pandemia, se ha prorrogado ya en dos ocasiones con simples, aunque importantes, retoques. Es el caso de la salida exprés, que fue vital para que los barcos del fresco sorteasen los bloqueos intermitentes en el paso del Sáhara.

Pero ahora toca entrar en materia. Y de forma urgente, porque el pacto expira el 15 de noviembre y todavía hay mucho por negociar. Para empezar, la posibilidad de que la flota cefalopodera gallega vuelva a capturar pulpo en Mauritania. Esa que ahora mismo está en esas aguas pero para pescar merluza negra, aunque con unas cuotas tan apretadas que en el 2018 solo llegaron hasta junio y en el 2019 se agotaron en marzo. Y lo peor es que no hay muchas opciones para aumentar el cupo, a tenor de los dictámenes científicos. Los mismos que recogen, sin embargo, que el pulpo en el caladero está plenamente explotado, pero no sobreexplotado. De hecho, el Gobierno ha repartido cuotas de captura de cefalópodo entre armadores mauritanos que no tienen ni capacidad ni barcos propios para desarrollar una actividad industrial y ofrecen esas licencias a extranjeros. Así es que se está detectando que grandes pesqueras están comprando barcos para asociarse con empresarios mauritanos, abanderar allí el buque y pescar una especie que está vedada a los comunitarios. Anacef (Asociación Nacional de Buques Cefalopoderos) lo sabe de primera mano, no en vano se han vendido 2 de los 17 que estaban afiliados a la entidad, que ahora se abanderarán en Mauritania para poder explotar las licencias.

Volver a pescar pulpo sin tener que perder el pabellón comunitario es una de las aspiraciones de la flota congeladora -con base operativa en Marín-. Ambición que han trasladado al Gobierno para que la transmita a la Comisión Europea.

Desde Anacef apuntan que no debería haber excesivo problema. Y no solo porque esa exportación de barcos que se está dando demostraría que hay excedente de pulpo, sino porque, además, ya existe una «ficha técnica de arrastreros cefalopoderos» y, por tanto, no habría que crear una nueva categoría. Esa modalidad «sigue apareciendo tanto en el texto del protocolo del 2012 al 2014 como en el del 2014 al 2019», que es el que se ha prorrogado hasta noviembre del 2021.

Aceite para cosmética

Y así como los congeladores quieren volver a pescar cefalópodo -para cuya captura fueron diseñados-, la flota de fresco también busca autorización expresa para poder volver a elaborar y comercializar aceite de pescado. Lo hacía hasta el 2013. En los barcos, tras eviscerar el pescado, los hígados se depositaban en unos bidones. Esos órganos se iban descomponiendo de forma natural con el paso del tiempo y se convertían en aceite por el que pujaba la industria cosmética y farmacéutica. Pero a Mauritania se le dio por decir que era un producto sometido a una transformación, a un proceso físico-químico, y no permitió su desembarque.

La flota insiste en que se trata de un proceso natural, sin transformación, para el que bien se podría obtener de nuevo la autorización de producción y comercialización. Es más, desde la Orpal (Organización de Palangreros) apuntan que ya en la negociación del anterior protocolo las autoridades mauritanas se habían abierto a permitir el proceso, que ahora tendría que aceptar la Comisión Europea.

La flota pide una rebaja del canon para resarcirse de los bloqueos

La flota gallega de arrastre y palangre que faena al fresco en aguas de Mauritania todavía acusa las consecuencias de los bloqueos de mercancía en el paso del Guerguerat. Los retrasos afectaron a la calidad del producto y eso provocó fuertes caídas de precios en unas especies ya de por sí de cotizaciones humildes, cuando no la pérdida de la carga y los costes añadidos por su destrucción. Así las cosas, los armadores demandan una rebaja del canon para los palangreros de fondo que capturan palometa, al tiempo que reclaman que se equiparen lo que pagan los buques de merluza fresca por tonelada capturada con lo que satisfacen por lo mismo los congeladores arrastreros. Asimismo, aspiran a que a los palangreros se les den capturas accesorias de merluza negra y para los arrastreros de fresco que se apruebe un bycatch (pesca accidental) de pota.

Homogeneización

Los armadores gallegos que faenan en Mauritania consideran que la salida exprés ha permitido a las autoridades mauritanas comprobar la buena fe de la flota comunitaria, que cumple con sus compromisos. Eso debería ser aval suficiente para solicitar que se posponga la incorporación de la caja azul que pretende imponer Mauritania a la flota comunitaria. Eso obligaría a los barcos a llevar dos sistemas de seguimiento (el mauritano y el del país de bandera) y supone un incremento de costes que bien se podría evitar si se armoniza el sistema en un único dispositivo. Y lo mismo sucedería con el diario electrónico de a bordo, que ahora tienen que cubrir por duplicado.

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