Peces de aguas cálidas invaden Galicia a 268,4 kilómetros cuadrados por año

Científicos del IEO miden la velocidad de «meridionalización» del Cantábrico

IEO

redacción / la voz

Que una quimera común (Chimaera monstrosa) haya aparecido camuflada entre los lirios de una caja subastada en la lonja de Ribeira ya no es un hecho extraordinario. Los hallazgos de especies exóticas, raras o poco vistas por estos lares son cada vez más frecuentes. Tanto, que incluso la Consellería do Mar acababa de habilitar una herramienta informática para que el público en general y marineros en particular puedan informar de esos curiosos descubrimientos.

Porque todo esas rarezas de la naturaleza no son más que los efectos del cambio climático, que ya está aquí. Si hace años sorprendía que la merluza llegase a Noruega o que la caballa estuviese ya a las puertas de las islas Svalbard, ahora son los marineros gallegos los que se sorprenden al toparse con extraños meros (como el Epinephelus marginatus) o ejemplares de lúas reales (Lampris guttatus) que sirven para alegrar sus economías. 

Hace tiempo que se sabía que el calentamiento de las aguas estaba provocando desplazamientos de las especies y alteraciones en los ecosistemas. Que cada vez más peces de aguas cálidas se mudaban a Galicia y las de aquí de siempre migraban a tierras más septentrionales en busca de la temperatura ideal. Pero ahora, científicos del IEO han medido el ritmo al que se producen esas colonizaciones en el Cantábrico y Galicia. Han cuantificado por primera vez la velocidad a la que las comunidades de peces están cambiando a causa del cambio climático. Expanden su distribución a razón de 268,4 kilómetros cuadrados al año, según ha concluido el equipo de investigadores del IEO. Eso en cuanto a la llegada de especies de aguas cálidas y templadas al Cantábrico y Galicia, porque el ritmo de retirada de las de aguas frías es menor: se retraen a una velocidad de 155,4 kilómetros cuadrados al año. Esas conclusiones son parte de la investigación Variabilidad climática y pesquerías en el siglo XXI: Efectos del cambio global sobre poblaciones y comunidades necto-bentónicas (CLIFISH), un proyecto financiado por el Plan Nacional I+D+I (Ministerio de Ciencia e Innovación) y coordinado por el Centro Oceanográfico de Baleares del IEO. El estudio, publicado por la revista Ecological Indicators, utiliza un índice basado en la temperatura preferente de las especies que relaciona los cambios en la distribución de las comunidades de peces de fondo con la temperatura de la columna de agua. Y hasta para eso Galicia es sitio distinto.

«Desorden» en Galicia

Mientras en el Cantábrico se observa que las comunidades con una temperatura más alta (de aguas cálidas) son principalmente litorales y que las más frías están a mayor profundidad, en Galicia no están tan ordenadas y aparecen por toda la columna de agua. La explicación que ofrecen los científicos es el efecto del afloramiento: «En aguas de Galicia no hay estratificación en la temperatura y no se han hallado estas diferencias en profundidad». Además, el afloramiento -la entrada de agua fría de las profundidades que sustituye a la superficial- hace que en estas áreas las poblaciones sean más frías que en el interior del golfo de Vizcaya.

«Estos cambios conllevan alteraciones profundas en las comunidades de peces de fondo y se encuadran dentro de las consecuencias derivadas del cambio climático en la distribución de las especies», explica el investigador Antonio Punzón, del Oceanográfico de Santander. Es la meridionalización del Cantábrico: «Se trata de procesos como la borealización, que consiste en que comunidades boreales expanden su distribución hacía el Ártico; o la tropicalización, que supone un aumento de la abundancia de especies tropicales o subtropicales no nativas», apunta el científico.

El trabajo servirá para explorar y anticipar los efectos del cambio climático en poblaciones demersales. Ahora toca determinar las alteraciones en distintos escenarios climáticos futuros y cómo eso se traducirá en la explotación pesquera: «Esto permitirá diseñar una estrategia de adaptación y mitigación a los efectos del cambio climático sobre las actividades pesqueras», dice Punzón.

Mar habilita una web para informar de hallazgos de especies exóticas o invasoras

La Consellería do Mar presentó ayer su Red de Observadores do Medio Mariño Galego (Redogal), una herramienta que será una especie de termómetro de la presencia de especies marinas no habituales del litoral gallego, sean exóticas o invasoras, con el que medir los cambios o alteraciones en el ecosistema marino. Una red para la que todo el mundo puede ser observador: pescadores profesionales o deportivos, buceadores, técnicos marinos, gestores de parques nacionales o reservas marinas, científicos, investigadores y hasta turistas. Y es que la red responde al concepto de «ciencia cidadá», tratando de involucrar al conjunto de la sociedad en el seguimiento y vigilancia del medio marino al animarla a dar cuenta de los extraños hallazgos en la costa, ya sean algas, moluscos, crustáceos o peces.

Con estas aportaciones, la red pretende convertirse en un registro histórico que permita analizar y predecir los daños potenciales que estas alteraciones puedan causar a los ecosistemas y servir de base para elaborar planes de gestión eficaces, expuso la conselleira de Mar, Rosa Quintana en la presentación de Redogal. Abundó en la importancia de catalogar esas rarezas que se van encontrando señalando que las aguas gallegas forman parte de los 38 caladeros mundiales más azotados por el cambio climático.

En la jornada también se destacó que hay documentadas en aguas atlánticas de Galicia unas 6.400 especies marinas (frente a 11.000 en toda España), una cifra que «mostra a elevada riqueza e complexidade dos ecosistemas mariños da comunidade e da necesidade do seu estudo».

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