Cofradías gallegas reprochan a Europa la falta de apoyo real a la flota artesanal

El presidente de la Federación Galega de Confrarías, José Antonio Pérez, participó en una audiencia pública en la que expuso la experiencia de los pósitos en cogestión y cogobernanza


redacción / la voz

Andan buscando en Europa fórmulas de gestión pesquera que fomenten la participación del sector cuando en Galicia ese modelo de cogobernanza es el que llevan años poniendo en práctica las cofradías de pescadores. Claro que Bruselas, como quedó en evidencia cuando la Comisión las dejó al margen de las ayudas para paliar el impacto del covid en el sector pesquero, desconoce qué son esas entidades. Una figura cuyo origen se remonta a la Edad Media, de gran arraigo en las localidades costeras y que ha ido evolucionando sobre tres pilares: la economía social (son entidades de trabajo cooperativo y sin ánimo de lucro), su vertiente de corporación pública (colaboran con la Administración) y su labor empresarial (comercialización de productos y servicio de asesoramiento y gestión).

Fue el presidente de la Federación Galega de Confrarías, José Manuel Pérez, el que ayer se encargó de explicar a los eurodiputados de la Comisión de Pesca qué son esas entidades y por qué no quieren convertirse en meras organizaciones de productores, fórmula jurídica que sí reconoce Bruselas. Lo hizo en una audiencia pública a la que la federación fue invitada y que Pérez aprovechó para desvelar el secreto del éxito de los pósitos: «La participación del sector, desde el propio pescador o mariscadora en la toma de decisiones; la participación en la organización de su actividad diaria y en el control, así como la preocupación por mantener el recurso y el futuro de su propia forma de vida. Ese es nuestro secreto».

Desamparo de la bajura

Ahora bien, el también patrón mayor de Ribeira no quiso dejar pasar la oportunidad de reprochar la falta de apoyo de Europa. Es cierto que se enfatiza mucho desde esos escaños en la defensa de la flota pesquera artesanal, pero la verdad es que «eso no es percibido en absoluto por nosotros». Mil veces ha pedido una reformulación de cuotas para que se ajuste a sus necesidades sin éxito; mucho menos se ha aceptado que se deje a esta flota fuera de los totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas; aunque ahora se ha reconocido su derecho a ayudas, las mariscadoras de a pie aún no están reconocidas como parte del sector pesquero europeo; no se ha reconocido a las cofradías como entidades de gestión pesquera... Además, ven con pavor la posibilidad de que se impongan cuotas transferibles en la bajura y asusta el concepto que ahora se promueve en Bruselas de rendimiento económico máximo. En definitiva, «la flota artesanal, a pequeña escala y sostenible, no está siendo tenida en cuenta con la debida atención que se debería, a pesar de su elevada contribución socioeconómica».

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