«Vuelca fácil»: el invento con el que Calvo revoluciona las latas de atún

El desarrollo del nuevo envase ha requerido 4 años y 30 millones de inversión


redacción / la voz

Lo ha vuelto a hacer y saca pecho por ello. Grupo Calvo, la compañía conservera con sede en Carballo, pretende ser otra vez un revulsivo para el sector al revolucionar el mercado de las latas de atún, como ya hizo cuando cambió la geometría ovalada tradicional del envase e inventó la redonda, o cuando decidió venderlas de tres en tres en un único pack.

 Ahora sorprende con su «vuelca fácil». Como su nombre indica, se trata de un envase del que el producto sale solo al darle la vuelta, sin dificultad y de una sola pieza. Tampoco hace falta recurrir al tenedor ni para servir la lata, ni para aprovechar esas migajas que se quedan en el borde que permanece al retirarse el abre fácil, que en el nuevo formato seguirá siendo de aluminio, pero sin anilla. Eso sí, con una lengüeta de mayor tamaño que las habituales para tener garantía de que la pestaña no se romperá en el tirón o que sea imposible de despegarla por tener las uñas cortas. 

Cambios en la fábrica

Pero Calvo no solo introduce en el mercado un envase diferente y revolucionario, sino toda una «nueva forma de producción, envasado y consumo de atún, más eficiente, sostenible y adaptada a las demandas del consumidor», que ha patentado como Real Peel®. Literalmente «ha roto el molde», como explica Enrique Orge, director general en Europa de Grupo Calvo. Y no es una forma de hablar.

En la compañía han tenido que inventar una nueva tecnología que ha requerido incluso transformar físicamente la planta de Carballo y modificar la forma de fabricar las latas. Ha cambiado la dosificación de líquidos, pues el envase, como pedían la mayoría de los consumidores, lleva la misma cantidad de túnido pero menos aceite -se retiran 15 gramos netos por lata- para que lleve el justo para no tener que tirarlo por el desagüe. También cambia el termosellado (dado que las latas se cierran de forma diferente), o la forma de moverlo por la fábrica...

En definitiva, «ha sido un reto industrial mayúsculo», enfatiza Enrique Mandado, director de Operaciones de Grupo Calvo. El desarrollo del nuevo envase, lo que la compañía definió en la presentación del invento como la magia de innovar, ha requerido una inversión de 30 millones en cuatro años y ha implicado a proveedores tecnológicos muy variados, desde los equipos industriales hasta las herramientas informáticas.

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Fábrica de conservas Calvo Fábrica de conservas Calvo

El «vuelca fácil» será un nuevo hito en los 80 años de historia de la empresa, pero el consejero delegado del grupo, Mané Calvo, va más allá: «Me atrevo a decir que una de las más importantes de la historia de la compañía».

Demandas del consumidor

En Calvo no dudan del éxito de esta innovación, no en vano se han guiado por los deseos del consumidor para alumbrar la nueva lata. Estos pedían un mejor manejo, una apertura más sencilla, que no llevase tanto aceite, que no hubiese que recurrir al tenedor para sacar el producto y que fuese respetuoso con el medio ambiente. Y eso es lo que tendrán. Por el mismo precio se llevarán un producto más jugoso y más sostenible. Medida en términos de contribución al cambio climático, el impacto del vuelca fácil es un 35 % menor que el producto tradicional. Eso sin contar que al llevar menos aceite y aprovecharse todo se contribuye a la reducción del desperdicio alimentario. Además, la composición de la lata -acero en el cuerpo y aluminio en la tapa- sigue siendo reciclable en un 70 %, lo que refuerza la apuesta de la compañía por la sostenibilidad. Un compromiso que, recordó Mariví Sánchez, directora de Comunicación, tiene entre sus objetivos del 2025 conseguir que todo el atún que comercialice proceda de pesca responsable y sostenible.

Según explicó Orge, los antiguos formatos del pack de tres se han dejado ya de fabricar y está previsto que a finales de febrero el atún claro en aceite de oliva llegue al mercado en vuelca fácil.

Un sueño que completa otros hitos de una compañía casada con la innovación

El sistema Real Peel del que surgió el vuelca fácil es la consecuencia de un «sueño» de Luciano Calvo, actual presidente, que llevaba años dándole vueltas hasta que apareció la solución tecnológica, según confesó el consejero delegado Mané Calvo. Luciano, Dolores y José Luis son los hijos del fundador de la «multinacional familiar» y presumen de todos los hitos alcanzados por la compañía. Así, alardean de haber sido los primeros en implantar las latas redondas y del pack de tres, que se le ocurrió a José Luis en una feria de Mallorca al ver lotes de tres cervezas. También fueron los pioneros en enlatar atún claro, en anunciar conservas en televisión y en sacar variedades bajas en sal y ligeras. 

Dicen los tres hermanos que la bandera de la conservera carballesa, que nació en 1940, siempre fue la «innovación», la de no producir nunca «una conserva peor que la de ayer» y conseguir cada día dos latas más y mejores que las de la jornada anterior. Así llegaron a la situación actual, con presencia en 72 países, con «5.300 familias de trabajadores», a fuerza de «no dar bandazos» y de confiar en los equipos.

Otra de las cosas de las que presumen los Calvo es de haber permanecido unidos, como le habían prometido a su padre, Luis Calvo Sanz, que empezó con el negocio con una empacadora que aún muestran en las actuales instalaciones. «Hemos respetado su memoria», proclaman. Ahora se aplicaron cinco años de trabajo en el rediseño de la fábrica de Carballo y seguir proclamando la excelencia.

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