Patrocinado por

Bruselas retira la tarjeta amarilla impuesta a Kiribati por pesca ilegal

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

JOHANNA GERON | reuters

La Comisión advirtió a este país de Oceanía por las malas prácticas pesqueras en el 2016

13 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La Comisión Europea ha retirado la tarjeta amarilla que hace cuatro años y medio enseñó a Kiribati por su laxitud con la pesca ilegal, no declarada y no documentada (IUU, por sus siglas en inglés). La cartulina de ese color es la forma que tiene la UE de advertir a los países que no luchan contra la pesca ilegal y que se traduce en trabas comerciales.

Al levantar la amonestación, Bruselas reconoce el importante progreso que el país de Oceanía ha hecho para corregir las deficiencias de su gobernanza pesquera. «Estoy a favor de la tolerancia cero con la pesca ilegal. Por tanto, me complace reconocer los esfuerzos de Kiribati en esta lucha conjunta. Han cooperado activamente con la Comisión y han abordado de forma eficaz las deficiencias de su sistema de control de la pesca, convirtiéndose en un nuevo aliado para conseguir océanos más sanos e igualdad de condiciones para los pescadores que cumplen las reglas», comentó el comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, al anunciar la retirada de la tarjeta.

La Comisión Europea advirtió a Kiribati en abril del 2016 de que no estaba haciendo lo suficiente contra la pesca IUU. Desde entonces, el país se embarcó en una serie de reformas para armonizar su legislación de control pesquero con el derecho internacional, y ahora está equipado para lidiar con la pesca ilegal de manera efectiva. En estrecha cooperación con Bruselas, Kiribati ha revisado su marco jurídico pesquero y ha establecido un sistema de sanciones que actúa como un fuerte elemento de disuasión. Además, se ha mejorado la trazabilidad en toda la cadena de suministro mediante el fortalecimiento de los controles en los puertos y la introducción de un nuevo sistema de certificación de capturas. Kiribati es un archipiélago con uno de los caladeros de atún más productivos del Pacífico. De hecho, una de sus principales fuentes de ingresos proviene de las licencias de pesca, algunas de las cuales están en manos de barcos de capital español.