La flema británica de la pesca comunitaria

A 20 días de la desconexión, desconoce si podrá faenar en aguas británicas y no sabe, siquiera por aproximación, cuánto podrá pescar en Gran Sol


redacción

Para flema británica, la de la que está haciendo gala la pesca comunitaria en la recta final de las negociaciones para definir la futura relación entre la Unión Europea y su antiguo socio. Ni siquiera ahora que Bruselas ha dicho que es mejor ir poniendo a salvo algunos muebles por si naufragan las conversaciones se ha mostrado inquieta o temerosa del resultado. Al menos esa es la sensación al escuchar a Iván López, presidente de Agarba, del Consejo Consultivo de Aguas Lejanas y miembro activo de EUFA, la alianza pesquera europea que se ha formado para defender los intereses de la flota comunitaria ante el brexit. Más que intranquilo y angustiado, López lo que está es «sorprendido» de que «catro anos e medio despois aínda estemos así, como una parella de adolescentes». Y no lo dice por esa cita nocturna de Johnson y Von der Leyen del miércoles, sino por ese «cuelga tú» que están manteniendo el Reino Unido y la UE. Si algo ha aprendido la pesca española en estos últimos cuatro años y medios es que «preocuparse non sirve de nada» y se limita a esperar acontecimientos.

A esa calma contribuye también la actitud que ha demostrado la delegación comunitaria, encabezada por Michel Barnier, que en ningún momento se ha apartado del mandato. Y a que, aunque la pesca es uno de los escollos, no es el principal, según López, que ve en el level playing field o las normas justas de competencia el principal caballo de batalla, en el que tendrá que hacer alguna concesión.

Sin statu quo

También en pesca. El presidente del Consejo de Aguas Lejanas es consciente de que se no se va a conseguir mantener el statu quo, pero lo importante es conseguir un buen acuerdo más allá de un buen titular o frase para un tuit en Twitter que es, dice López, lo que parece que busca Johnson y los británicos: «Si se fan concesións, hai que ver a cambio de que; hai que evaluar en que medida se nos permite entrar ás augas, canto tempo, con que cotas... en definitiva, revisar a letra pequena e non quedarse só co titular».

El miembro de EUFA, que en alguna ocasión se refirió a la negociación del acceso de España a la UE, en la que la pesca fue la gran perdedora, cree que ahora es completamente distinto. «Agora nós somos o que era entón o Reino Unido». Porque ahora son los británicos los que necesitan «450 millóns de consumidores».

Lo malo es que la pesca gallega está en ascuas. Ante el hecho de que no se haya cerrado la negociación con el Reino Unido, el Ejecutivo comunitario ha preferido no hacer recomendaciones sobre los totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas para las poblaciones de peces que se capturan en Gran Sol y, así, a menos de veinte días de la desconexión, la flota no ha podido hacer siquiera previsiones. Pero ni así Iván López pierde la calma: «Haberá que apurar máis e facer en semanas o traballo que normalmente ocupa cinco meses». Porque no es solo el reparto en aguas comunitarias. Es también en la Comisión de Pesquerías del Atlántico Nororiental (NEAFC). Es decir, «todo o Atlántico está pendente do brexit».

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