Patrocinado por

Mar prohíbe que extraigan mejilla más de 10 bateeiros a la vez en la misma zona

e. abuín / x. ameixeiras REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

ANA GARCIA

Prorroga este mes el permiso para coger cría de mejillón salvo en 16 áreas de percebe

02 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Las delegaciones territoriales de la Consellería do Mar en A Coruña y en Vigo firmaron ayer el tratado llamado a poner fin a la guerra de la mejilla, a acabar con las escaramuzas de las últimas semanas entre productores que buscaban cría para sus bateas y mariscadores que temían por sus áreas de percebe. Mediante sendas resoluciones, la Administración ha prorrogado durante todo el mes de junio la autorización para extraer mejilla de los bancos naturales del litoral de ambas provincias. Los productores tienen 30 días más -ya dispusieron de diciembre a mayo- para reunir la semilla que necesitan para sus bateas. Podrán buscarla en toda la costa de A Coruña y Pontevedra, a excepción del Parque de As Illas Atlánticas -que ya tenían vedado- y otras 16 zonas que quedan reservadas exclusivamente a la extracción de percebe. Santuarios que ocupan 50 kilómetros de los 1.673 que suman el tramo de costa gallega en el que habitualmente podían operar, y que quedan a salvo tanto de bateeiros como de percebeiros. Ninguno podrá extraer mejilla.

Es una solución extraordinaria y provisional, recalca Mar. Excepcional porque también lo es la situación que se está viviendo: un año de escasez aguda de mejilla y en el que la pandemia del coronavirus ha limitado la actividad de los percebeiros. Y provisional porque la paz definitiva aún está por sellar. La negociarán en una mesa de trabajo en la que se sentarán las bases de la explotación del recurso para que las tensiones no vuelvan a acabar detonando sobre las rocas.

Limitaciones

Las áreas vedadas a la extracción de mejilla no es la única concesión que han conseguido los mariscadores gallegos, que el viernes pasado, reunidos en la Federación Galega de Confrarías, sumaron a sus demandas un horario para la recolección de cría y una limitación en el número de mejilloneros que pueden concentrarse en una misma zona.

Y si la acotación de horas en las que los bateeiros pueden ir a las rocas no figura en las resoluciones, sí se incluyen instrucciones sobre la cantidad de personas que pueden extraer cría en un mismo lugar. Mar prohíbe que haya más de diez bateeiros al mismo tiempo recogiendo mejilla en una misma zona. Dice que se trata de una medida de prevención para contener el covid-19 y «permitir que se manteñan as distancias de seguridade», pero a los colectivos no se les escapa que también persigue evitar episodios como el vivido hace unas semanas en la Costa da Vela, donde, en respuesta al boicot de los percebeiros, se reunieron más de 150 bateeiros movilizados a través de las redes sociales.

Concesiones

Unos y otros han tenido que tragar sapos. Los bateeiros acatan la solución porque dicen que no les queda otra, apurados como están para llenar sus viveros. Los mariscadores la han aceptado porque es transitoria, pues no renuncian a aumentar los espacios protegidos. Y ambos por aparcar los conflictos, pues, a pesar de las tiranteces, saben que no les queda más remedio que entenderse, dado que unos y otros viven del mar.

Confían así en que la solución provisional rebaje grados a un incendio al que los cruces de declaraciones han echado más leña. El presidente de las cofradías de Pontevedra, José Manuel Rosas, puntualizó las recogidas por este medio que escandalizaron a muchos afectados: «Chamei á cordura e a respectar os dereitos dos outros e dixen que en toda negociación hai que vir coas armas convencionais, pero que si os outros veñen con armas de destrución masiva, nós tamén sabemos usalas». Reafirmó: «Non alento a ninguén á subversión».

En cuanto a la solución dada por Mar señala que «ao mellor non é a que esperaban nin uns, nin outros, pero é a que hai que ter para que non haxa nin vencedores nin vencidos». Constituye un punto de partida pra tratar de alcanzar un acuerdo definitivo. E insistió: «Non chamo á violencia, non teño mísiles nin gas mostaza na milla casa». Al contrario, vuelve a poner énfasis en que bateeiros y percebeiros están «obligados a entenderse, a chegar a un acordo e a convivir en paz e en harmonía». 

Además del mes de prórroga que han obtenido, los bateeiros también han sido autorizados para colgar 50 cuerdas colectoras más y a recoger mejilla en los espacios interiores de los puertos.