Patrocinado por

La oferta de crear reservas de percebe recrudece la «guerra» de la mejilla

e. abuín / x. ameixeiras REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

ANA GARCIA

Los bateeiros acatan una propuesta que no comparten y que los mariscadores rechazan

28 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La propuesta con la que la Consellería de Mar intentó sofocar el incendio provocado por la crisis de la mejilla más que el efecto del agua sobre las llamas ha tenido la reacción de la gasolina: avivar un fuego que si no ha hecho estallar el polvorín es porque las partes no se han encontrado en el campo de batalla en el que se han convertido las rocas del litoral gallego. La marea de esta semana, poco propicia para la extracción de cría de bivalvo, ha evitado el cuerpo a cuerpo.

La de la Xunta parecía una oferta equilibrada: un mes más de autorización -otro a mayores del ya concedido de forma extraordinaria- para que los productores recogiesen semilla para sus bateas a cambio de que no entrasen en 16 santuarios de percebe, áreas sensibles que dejarían un total de 50 kilómetros de litoral vedados a la extracción de cría de bivalvo tanto para bateeiros como para mariscadores. Y, sin embargo, no ha hecho más que soliviantar a unos y a otros. A mejilloneros y a percebeiros, más enfrentados ahora, si cabe.

Tanto se ha enconado el conflicto que incluso un sector tradicionalmente tan dividido como el bateeiro se ha unido para dejar claro que no les gusta la propuesta. No le gusta, pero no le queda otra que aceptarla: «Non estando de acordo coa proposta, non nos queda máis remedio que acatala», apunta en un comunicado la Comisión do Mexillón. La suscriben porque a estas alturas aún hay muchos mejilloneros que no han reunido la cría que necesitan y está en peligro la producción del año que viene.

Ahora bien, están convencidos de que la revuelta de los percebeiros no tiene otra intención más que la de reservarse para sí la extracción de mejilla y después venderla a los bateeiros. Desde luego no es porque la recogida de cría de bivalvo dañe el crustáceo, pues que «hai estudos de abondo que recollen que a semente do percebe se fixa nos exemplares adultos», y rechazan de plano la acusación de que se lleven percebe. De hecho, «en aras de que remitiran os incidentes e eliminar suspicacias, nos prestamos a pasar controis de toda a mexilla extraída». Una propuesta que no fue aceptada y que mudó en esos 16 santuarios de percebe: «O que ían ser puntos concretos convértense en moi amplas zonas que fan inviable calquera entendemento».

Así que acatar, acatarán, pero al tiempo que subrayan que tienen derecho por ley a coger cría, dejan claro que ejercerán «accións legais contra persoas físicas ou xurídicas que prexudiquen a realización do noso traballo». A la vez que muestran su malestar por la «impasibilidade das forzas da orde para garantir que os bateeiros podan facer a súa labor» y su rechazo a la violencia, advierten de que «defenderemos sempre o dereito por parte dos produtores á recollida de mexilla, inherente a súa concesión administrativa, que fai que hoxe en día o sector do mexillón sexa estratéxico e poña o nome de Galicia no mundo».

Rechazo de los percebeiros

También en el bando de los percebeiros la ofrenda de paz de Mar ha tenido el efecto de lanzarlos a por un hacha de guerra que «nin sequera recordabamos onde estaba enterrada», dice José Manuel Rosas, presidente de la Federación de Confrarías de Pontevedra. Las zonas acotadas son muchas menos de las que querían los mariscadores, y no demasiado conformes con tener a los bateeiros por las rocas un mes más. Y no ha ayudado nada la actitud «incontrolada dalgúns bateeiros, que nunha demostración de forza e podería seguiron indo ás zonas conflitivas».

Para los mariscadores, la protección de sus zonas más sensibles era una condición «irrenunciable» para otorgar ese mes extra de actividad a los mejilloneros. Y por eso han dado portazo a la propuesta, no sin dejar de echar en cara a Mar su pasividad a la hora de atajar el conflicto a tiempo.

Rosas sabe que «non todos os bateeiros son así». De hecho, nunca han tenido problemas con los de Vigo y de Pontevedra. Por eso plantea que «así como os mariscadores teñen as súas zonas, quizá habería que prantexar que cada un traballe só na súa ría».