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El año que hasta los podólogos se conjuraron contra el sector pesquero

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

PACO RODRÍGUEZ

Las advertencias sobre el riesgo de gota por comer marisco fueron el colmo tras alertas sobre cadmio, anisakis y mercurio

13 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Comer pescado es saludable. Lo dicen médicos generalistas, cardiólogos, nutricionistas y hasta la Aesan (Agencia Española de Seguridad Alimentaria)... Es uno de los pilares principales de la dieta mediterránea, la única de la que hay evidencias científicas de que reduce los riesgos cardiovasculares. Así que no es por capricho que se aconseje incluirlo en la dieta al menos dos veces por semana. Una cantidad que el Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón eleva a tres o cuatro raciones. Y si dos de ellas son de pescado azul, mejor, por eso de que tiene ácidos grasos poliinsaturados y por su alto porcentaje de proteínas de alto valor biológico.

Y, a pesar de todos esos mensajes positivos, el consumo de pescado retrocede en general, y en momentos -y productos- concretos en particular. El año pasado hubo varios de esos momentos. Y casi todos coincidieron con algún consejo o recomendación lanzado por la Aesan -dependiente del Ministerio de Sanidad-, que en el 2019 puso en varias ocasiones el ojo en los productos marinos. «Demasiadas», apuntan con suspicacias desde el sector pesquero.

Anisakis

Una pesadilla para la merluza. Fue hablar la Aesan y, en contra del dicho, no subió el pan, pero bajó la merluza. Esa fue la primera crisis para el sector, cuando al organismo que vela por la salud de los ciudadanos con sus consejos sobre consumo alimentario se le dio por renovar sus recomendaciones sobre el anisakis. No dijo nada nuevo, más que recordar las pautas de prevención, pero en una sociedad con la sensibilidad que roza la hiperestesia -y no solo en cuestiones de bienestar y salud-, ese simple recordatorio bastó para agitar de nuevo un fantasma que incluso ha cambiado los hábitos de compra de pescado de los españoles, pues, según un informe de AECOC, el 76 % del producto que se compra en fresco acaba en el congelador. Pero eso sería incluso asumible para el sector si no fuera porque se resintió el consumo. El de pescado en general y el de merluza en particular. De nada sirvió que su consejo fuese encabezado por un Comer pescado es seguro y saludable, para tras dos puntos aclarar que el anisakis es muy fácil de evitar. Las ventas cayeron en picado. Y la cotización de la merluza -que se ha llevado toda la fama de un parásito que también afecta a otras especies-, se desplomó. De los 4,27 euros de media a los que en enero se vendía en fresco en las rulas gallegas, bajó en febrero a 2,98. El precio de la especie comenzó a recuperarse en agosto, para no reponerse hasta en septiembre, donde la media fue de 4,58 euros el kilo.