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La salud de hierro del mejillón

E. Abuín REDACCIÓN

SOMOS MAR

ANA GARCIA

Científicos del CSIC descubren que el bivalvo se inmuniza tras dar dos veces con el mismo patógeno

29 dic 2019 . Actualizado a las 17:28 h.

¿Se imagina quedar inmunizado con sufrir solo dos gripes en la vida? Pues es lo que le ocurre al mejillón, según acaban de revelar los investigadores del grupo de Inmunología y Genómica Instituto de Investigacións Mariñas (IMM) de Vigo, dependiente del CSIC, que, a pesar de no tener anticuerpos y su respuesta a los patógenos es inespecífica, tiene una respuesta inmune innata tras dos encuentros consecutivos con el mismo agente.

Los científicos del CSIC en Galicia, que actualmente están inmersos en la secuenciación del genoma del mejillón, han observado que, a pesar de estar en contacto con multitud de potenciales patógenos, no solo es capaz de generar una respuesta inmune específica elevada, sino también de moderarla para evitar daños a sus órganos vitales. Precisamente ahí puede radicar la clave de su éxito evolutivo y del hecho de que sea una de las principales especies invasoras del mundo.

Se sabía que, «como todos los invertebrados, carece de memoria inmune (no puede producir anticuerpos), pero sí puede responder a patógenos, heridas y estrés ambiental de una manera muy eficiente», apunta Antonio Figueras, profesor de investigación del CSIC. Pero lo que ya se desconocía es que es «capaz de modificar su respuesta después de dos encuentros consecutivos con el mismo patógeno, imitando en cierta medida la memoria inmunológica de los vertebrados», añade.

Respuesta más controlada

Así, el equipo de Figueras comprobó que al primer encontronazo con la bacteria Vibro splendidus, el Mytilus galloprovincialis se defiende modificando los genes relacionados con la respuesta inflamatoria, la activación de hemocitos y las respuestas a la bacteria. Pero el segundo tropiezo ya no deja convaleciente al mejillón, que ya ha cambiado la estructura y función de sus defensas y modera genes pro-inflamatorios. Es decir, que en ese segundo choque, «la respuesta es más controlada, para no dañar los propios tejidos y luchar contra el patógeno de forma más eficiente, minimizándose así el daño que supone para el mejillón un status de defensa y respuesta mantenida en el tiempo», concluye Figueras.

Las conclusiones del trabajo del grupo de Inmunología y Genómica, que ha contado con la colaboración de de una universidad y un centro de investigación de Italia, han sido publicadas en  Frontiers in Inmunology.

Alternativa a las vacunas

Por supuesto que ya se piensa en la traslación de estas propiedades recién descubiertas a otro campo. Desde el IIM apuntan que este descubrimiento podría ayudar a comprender el entrenamiento de la inmunidad no específica, algo en lo que se está trabajando en humanos con el fin de potenciar la resistencia a enfermedades, «no solo mediante las vacunas sino mediante el entrenamiento de nuestro sistema inmune inespecífico», concluyen los investigadores.