Patrocinado por

José Antonio Gómez Castro: «Cuando nos llamaron de la Casa Real pensamos que era una broma»

Lucía Vidal
Lucía Vidal REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

RAMON LEIRO

Esta semana, el ex patrón mayor de Portonovo recogió en Madrid la Orden del Mérito Civil de manos del rey, con quien compartió recuerdos del Prestige

24 jun 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Apenas lleva un año jubilado. «Me retiré en septiembre, cumplidos los 65». Podría haber colgado las botas antes, reconoce, «polo coeficiente redutor que temos os profesionais do mar», pero los compromisos alargaron su agenda, una agenda de la que no se ha desprendido del todo. «Xa non me piden que quede. Agora dinme que me botan de menos».

-Y usted, ¿les echa de menos?

-No, porque no me he desconectado del todo. Vivo muy cerquita del puerto, hablo con compañeros, me llaman y me siguen pidiendo consejo.

-Desde los 8 años en el mar... ¿a qué se dedica ahora?

-Pues a pasar tiempo con mis nietos, que tengo seis. Acompañarlos al fútbol, a competiciones de gimnasia rítmica, y luego, como me dice un amigo, a ser corredor de bolsa: de la bolsa de la compra, de la basura, del pan... Pero muy feliz. Tengo todo el día ocupado.

-Esta semana tocó vestirse de «tiros largos». ¿Cómo se enteró de que iba a ser uno de los condecorados con la Orden del Mérito Civil?

-Hace unos veinte días me llamaron primero de Presidencia de la Xunta, y al día siguiente el Jefe de Protocolo de la Casa Real. Al principio, mi mujer pensó que se trataba de una broma. Fue una sorpresa tremenda. No me lo podía creer. Justo ahora le estoy enseñando el vídeo del acto a mi nieta, y me he emocionado muchísimo. A ella se le cae la baba. Es un orgullo que hayan homenajeado de esta forma al sector de la bajura. Porque este reconocimiento no es algo personal. Es de todos.

-Y allá que se fue con toda la famillia...

-Me fui con mi mujer, una hija, un hijo y una nuera. ¡Se pusieron más tiernos que yo!

-Una medalla, un pin, un diploma... ¿Los ha colocado ya en algún sitio especial?

-Aún estaba hablando con mi mujer de qué marco ponerle. Me dice que igual tengo que alquilar un muro. Ya no hay sitio en las paredes. El pin lo llevaré puesto en la chaqueta. Y la medalla quiero lucirla en la procesión de las fiestas patronales.

-¿Pudo hablar con el monarca?

-Sí. Tuve la ocasión de hablar con él y con doña Leticia. Estuvieron muy amables y distendidos. Cuando llegó el momento de las fotos, le dije que me gustaría repetir la imagen de hace dieciocho años. Él me contestó «No me digas, ¿dónde nos la hicimos?» Le recordé que había sido en Portonovo, durante la visita por lo del Prestige. Nos inmortalizaron en La Voz de Galicia y esa imagen dio la vuelta al mundo, me la enviaron hasta desde una revista francesa. Se acordaba perfectamente. Hablamos también de que su ahora mujer venía a cubrir aquel acto como reportera. Se echó a reír.