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La química toma el relevo a los ratones para probar la buena salud del mejillón

Lucía Vidal
l. vidal REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

MARTINA MISER

En Galicia ya se está trabajando con el nuevo método oficial de detección de la toxina paralizante

03 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Acaban de convertirse en el primer centro privado acreditado por ENAC para determinar la toxina paralizante (PSP) con el nuevo método oficial de referencia. Ese que prohíbe el uso de animales vivos para experimentación en laboratorio. El centro tecnológico de la patronal conservera gallega, Anfaco-Cecopesca, ha tomado la delantera y ya trabaja con la cromatografía líquida, dejando atrás los bioensayos con ratón, prohibidos desde enero de este año, según la normativa europea (salvo para cuestiones muy específicas). 

Una toxina mortal

El método Lawrence es más caro que el anterior, pero también más rápido y eficiente. «Con los roedores había que hacer un trabajo de observación de doce o veinticuatro horas», apunta Juan Manuel Vieites, secretario general de Anfaco. «Ahora, tras los tratamientos preliminares de purificación de la muestra, el instrumental dispone de una columna de oxidación y al final del proceso se detectan picos de las especies de dinoflagelados (tóxicos) en los moluscos bivalvos».

Vivos o transformados, ya sean enteros o tan solo una parte comestible de los mismos, su análisis permite evitar consecuencias sobre la salud que pueden llegar a ser mortales. «La toxina paralizante o PSP -advierte Vieites- ingerida por el ser humano deriva, por encima de dosis tolerables, en desórdenes neurológicos, colapsos cardiovasculares o parálisis respiratorias». Los efectos más o menos graves dependerán de la concentración acumulada de toxina que tenga el bivalvo. «El límite máximo permitido está en ochocientos microgramos de saxitoxina, hidrosoluble y neurotóxica (la más relevante en la familia de las PSP)».

Laboratorio de Anfaco-Cecopesca donde se analiza la presencia de toxinas
Laboratorio de Anfaco-Cecopesca donde se analiza la presencia de toxinas

La Consellería de Mar se encarga de vigilar la salud de mejillones, berberechos o almejas de aguas adentro, y laboratorios como el de Anfaco, una vez que pisan tierra, «cuando se trata de un tema de salud pública, puesto que ya se convierte en alimento».  

Su víctima, el mejillón

La especie de nuestro menú a la que más afecta la PSP es el mejillón, «por su impacto comercial, pero también -explica- porque es un gran filtrador de agua, a razón de entre cinco y siete litros por hora. Aunque también es verdad que eliminan la toxina más rápidamente que las especies que habitan en sedimentos arenosos, como el berberecho».

Pese a que la presencia de toxinas como esta obliga a cerrar polígonos (como está ocurriendo a estas alturas del año en prácticamente toda Galicia) «siempre queda algún francotirador que puede poner en el mercado producto no apto para consumo». Muchas empresas realizan controles previos para evitarse problemas. «Nosotros trabajamos a demanda. Tenemos 475 clientes del ámbito empresarial, pero también solicitan nuestros servicios las administraciones. El gobierno autonómico valenciano, el de Baleares, la propia Xunta, el Ministerio...», recopila Vieites.

Aunque está siendo un año bueno, en cuanto a mareas rojas tóxicas, trabajo no falta en el laboratorio. «Van apareciendo nuevas toxinas a mundial. De la rama de las paralizantes se han identificado hasta veinte diferentes», asegura Vieites.

Las Rías Baixas rezan para despedir mayo sin marea roja   

Llevan cerrados desde Semana Santa, y no saben cuánto durará el episodio de marea roja «ao que xa estamos afeitos, porque sempre chega por estas datas», comenta Manuel Ferreiro, el presidente de Amecomra, la Asociación de Mexilloneros de Combarro e Raxó. En este caso la toxina que ha provocado el parón ha sido la lipofílica, presente en toda la Ría de Pontevedra , pero no solo. Del conjunto de bateas repartidas por Galicia, solo pequeñas zonas de Vilagarcía y Cambados permanecían abiertas este jueves. En total, están cerrados algo más del 86 % de polígonos dedicados a la producción de mejillón, aunque la marea roja también afecta a zonas de almeja y berberecho.