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La jueza ve en el clan de los Vidal un grupo criminal y los envía a prisión con fianza

Ana Balseiro
Ana Balseiro MADRID / LA VOZ

SOMOS MAR

Benito Ordóñez

Reclama a los seis detenidos 600.000 euros para eludir la cárcel y les retira el pasaporte

10 mar 2016 . Actualizado a las 16:09 h.

Llegaron a la Audiencia Nacional en un furgón policial y del mismo modo salieron el miércoles, a pasar su primera noche en prisión, los seis miembros de la empresa Vidal Armadores, de Ribeira, detenidos el lunes en el marco de la Operación Yuyus, contra la pesca ilícita de merluza negra en la Antártida. La titular del juzgado central de instrucción número 3 de la Audiencia, Carmen Lamela, decretó prisión eludible mediante una fianza de 100.000 euros para cada uno de ellos, después de tomarles declaración durante alrededor de tres horas.

La jueza estimó «proporcionada» la petición de la Fiscalía de prisión provisional con fianza, atendiendo al riesgo de fuga, a la «alta» probabilidad de reiteración delictiva y a la necesidad de evitar las «trabas e intervenciones» que puedan hacer en su patrimonio ilícito, dado el rosario de delitos que les imputan: contra el medio ambiente, blanqueo, falsedad documental e integración en grupo criminal.

A ello se suma «la facilidad» de los detenidos, «por los recursos y medios de los que disponen», para salir del país y eludir la justicia, según recoge Lamela en el auto, en el que también les impone medidas cautelares, como la prohibición de salir del país, la retirada del pasaporte en el plazo de un día tras salir de prisión, presentarse cada 15 en el juzgado o estar localizables «inmediatamente» en un teléfono y un domicilio de España.

Antonio Vidal Suárez, Tucho el Coyo, dueño de Vidal Armadores; tres de sus hijos -Antonio Vidal Pego, Ángel y Belén-; su yerno Joaquín Manuel Pérez Mariño, y Francisco Rama Gago, contable de la sociedad, fueron trasladados a prisión hasta que depositen la fianza. También están siendo investigados la esposa del patriarca, Manuela Pego Sampedro, y otro empleado, Manuel Vicente Serafín Vidal, que aún no han sido citados a declarar. Todos están acusados de crear un grupo criminal:

Grupo organizado

La dirección, en manos del clan. La magistrada señala que «los hechos ponen de manifiesto indiciariamente que la familia Vidal Pego ha estructurado un grupo organizado, cuya dirección la componen» el patriarca, su esposa, sus hijos Antonio, Ángel y Belén, y el marido de esta última, y que, dentro del grupo, «en un círculo cercano a los dirigentes y realizando cometidos relevantes, se encontraría otro grupo de personas con responsabilidades como la contabilidad, gestión de personal, logística de los buques y similares». Y en el último escalafón de la trama encajan las personas con cargos de responsabilidad en los buques, «generalmente de nacionalidad española y de plena confianza de la dirección: capitanes, patrones de pesca, responsables de máquinas, etc.». La jueza considera que funcionan como una organización criminal pues «cualquier decisión relevante debe ser consensuada con el resto de la familia, donde el padre tiene la capacidad de tomar la decisión última».

Sociedades pantalla

Entramado internacional. «Este grupo organizado, a través de un entramado de empresas nacionales e internacionales, han sido los responsables de la pesca ilícita de austromerluza en las aguas reguladas por la convención para la conservación de los recursos marinos vivos de la Antártida (CCMLAR) desde al menos el año 2006», prosigue el auto.

Blanqueo

Lavar los beneficios ilegales. El modus operandi para blanquear los beneficios obtenidos de su «actividad ilícita» incluye diversos buques registrados a nombre de empresas con sede en terceros países (desde Belice a Suiza o Panamá), con banderas de conveniencia y constantes cambios de nombre. Un ejemplo es que uno de sus barcos se bautizó como Thule y luego tuvo otros cinco nombres (Kunlun, Eolo, Redmoon, Blackmoon e InaMaka) durante un periplo en el que portó banderas de Guinea Ecuatorial o Corea del Norte.

Ocultación

Desde hundir un buque a falsear la carga. Según las investigaciones, el grupo llegó a hundir un barco, el Louyang, para ocultar su carga. Los Vidal cobraron luego 6,3 millones de indemnización de Allianz, de los que 1,25 correspondían al buque y «el resto, a la pérdida de la carga, aún siendo esta de origen ilícito». Parte de la indemnización se desvió a la sociedad Millenium Trading Invest, de Belice, para comprar otro barco, el pesquero Txori Urdin. «Así consiguieron blanquear parte de la indemnización recibida por la pérdida de una carga ilícita, convirtiéndola en el pago de un buque lícito», subraya Lamela, que también detalla que falsearon repetidamente (desde Tailandia a Vietnam o Senegal) la mercancía y su procedencia, declarándola como mero congelado o atún, en lugar de merluza negra, que llega a 60 euros el kilo.