Galicia pide que se le reserve el 10 % de la anchoa que comparte con Andalucía

Si no aparece la especie en sus aguas, se devolvería el cupo a la flota del golfo de Cádiz


redacción / la voz

Los stocks son dinámicos y las formas de pescar cambian. Que se lo digan si no a los que ahora se tienen que venir con la merluza que antes tiraban por la borda. O a los noruegos, sorprendidos por la aparición de esa especie demersal que antes no habían visto jamás por allí. O a los marineros del cerco, que nunca hasta ahora habían tenido abundancia de anchoa en las aguas gallegas y, sin embargo, desde hace dos años se pasea en nutridos bancos entre el Eo y el Miño para desesperación de los armadores, que deben limitarse a verla pasar por delante de sus narices en cuanto dobla el cabo Fisterra porque en el reparto hecho en su día para la zona IXa (desde ese recodo de la costa gallega al golfo de Cádiz), Galicia solo se llevó el 1,14 % del bocarte, que se acaba ya en el ecuador del primer trimestre del año.

La conselleira do Mar, Rosa Quintana, justifica ese exiguo porcentaje porque históricamente la especie no se capturaba en Galicia y el objetivo principal de un gestor de pesquerías no es acaparar cuotas no necesarias, sino que «non queden peixes sin pescar».

Ahora bien, ¿cómo resolver el problema de que haya peces y no se puedan pescar? Para eso, la Administración gallega reclama que en la próxima orden que regula el caladero nacional -ahora en elaboración- se incluya una reserva para Galicia del 10 % de la cuota de ese stock que comparte con Andalucía y, si en octubre no se ha capturado, que se entregue a la flota andaluza ese 8,86 % que se reservó por encima del porcentaje que realmente corresponde a los cerqueros gallegos.

Otra orden para el caladero

Eso es lo que ha solicitado Galicia que figure en la próxima orden de gestión del caladero nacional. La primera fue anulada por la Audiencia Nacional debido a que no tenía el preceptivo informe del Consejo de Estado. Aunque el Ministerio de Agricultura recurrió, y en previsión de que el Tribunal Supremo ratificase el fallo de la Audiencia, el Gobierno sacó una nueva orden, casi calcada a la anterior, salvo pequeñas modificaciones. Pero mientras se está redactando ya una tercera, que debería incluirá esa reserva de cuota que flexibilizará el reparto inamovible que otorga el 98,86 % de la anchoa a Andalucía y el 1,14 % para Galicia, hubiese o no anchoa.

Compromiso incumplido

Rosa Quintana explicó que si hasta ahora la Secretaría General de Pesca -dependiente de Agricultura- no cumplió el compromiso adoptado por el anterior responsable, Carlos Domínguez, de atender las necesidades de cuota gallegas si el bocarte aparecía por sus aguas, fue porque el Consejo de Estado interpretó que «eran swaps (intercambios)» y, por tanto, regían las reglas del reparto.

A juicio de Rosa Quintana «é absurdo que se lle asignara a Galicia cota dunha especie que apenas podiamos pescar cando había outras flotas en Andalucía que si a podían extraer». La cesión temporal serviría para resolver un problema que ha encendido los ánimos de los cerqueros durante dos ejercicios, puesto que entró anchoa en cantidad y, sobre todo, en calidad, del tamaño que reclamaba la industria conservera.

Claro que la indignación también fue inflamada por el incumplimiento de la palabra dada a los gallegos por el anterior secretario general de Pesca.

Quintana conmina al sector a buscar estrategias para dar más valor a las capturas

Las cesiones temporales podrían ser, a entender de la conselleira do Mar, una buena fórmula para resolver los desequilibrios del reparto y evitar que queden posibilidades de pesca sin aprovechar. Y ahí se incardina ese 10 % de reserva de la cuota de anchoa.

Además, en la próxima orden de ordenación del caladero nacional, está previsto adelantar a octubre la reunión fijada para noviembre en la que se revisaban los consumos de cuota y se repartían las toneladas según las necesitasen.

Ahora bien, Rosa Quintana señala que, al margen de cuotas, son precisas estrategias de gestión, y apuntó el caso de los vascos «que van ao mar buscando valor aos quilos». Por el contrario «nós moitas veces apostamos pola calidade e non polo prezo que lle podemos sacar a esa cantidade». En este sentido, puso un ejemplo reciente de una caja de jurel que en vísperas de Fin de Año se subastó en Ribeira a 47 euros el kilo, cuando en otras circunstancias, por su calidad, no habría tenido otro destino más que el de ir para carnada.

Quintana explica que «hai novos modelos de xestión e no sector entrou xente xoven que busca outras posibilidades e que entenden que non teñen que saír todos os días do ano. Hai quen non empeza a traballar ata febreiro ou marzo, porque considera que neses meses vai ter moitos gastos de explotación e o peixe non vai ter prezo nesa temporada, e faenan no verán, cando outros están de vacacións». Estrategias diferentes para adaptar la pesca a los nuevos tiempos.

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