Expertos neerlandeses buscan soluciones para evitar la desaparición de la mariposa de fuego grande
17 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La mariposa de fuego grande (Lycaena dispar batava por su nombre científico) es una especie autóctona de los Países Bajos, concretamente del espacio entre las provincias de Overijssel y Frisia. Quienes la conocen destacan su vuelo en grupo y sus preciosos colores azul claro, en la parte inferior, y naranja enrojecido en la superior; de ahí su nombre. Pero su belleza no la priva de estar en peligro de extinción, una situación que tratan de combatir, con maneras innovativas, múltiples responsables.
La crisis de la mariposa de fuego grande no es nueva; en el año 2000, un informe del ministerio de Agricultura, Pesca y Conservación Natural alertó de su situación precaria en las cuatro comunidades existentes, que ahora son solo dos. Un gran problema para esta mariposa es la endogamia, especialmente en la reserva frisia de Rottige Meente. Dicha comunidad solo cuenta con unos cien ejemplares cuando se necesitan un mínimo de mil para que la población sea viable. Este número tan bajo empuja a la endogamia, lo que aumenta la probabilidad de problemas genéticos de fertilidad en las futuras generaciones.
Por ello proponen aparearlas con las de la reserva de Weerribben, a pocos kilómetros de distancia en la provincia de Overijssel. El guardabosques Bennie Henstra explica al medio neerlandés NRC que se va a crear una zona de conexión natural entre ambas áreas, una suerte de Tinder o fiestas de la aldea vecina para que estas mariposas se apareen. «Es parte del plan de emergencia, hay que conectar más zonas de baja altitud. Queremos que tengan intenciones amorosas con los ejemplares del otro lado», comenta Henstra a la prensa neerlandesa. «Tenemos el deber y la responsabilidad de proteger a esta especie», sentencia Jildau Wiersma, jefe del proyecto de preservación en Rottige Meente.
Pero su riesgo de extinción es multicausal: la contaminación del agua y del suelo impide la prosperidad de la Rumex hydrolapathum, la planta que sirve a esta especie de alimento y lugar donde poner sus huevos, así como comida de las orugas. «Sin un entorno natural de calidad, la especie no puede sobrevivir», explica Henk de Vries, miembro de la organización neerlandesa de protección de las mariposas De Vlinderstichting. De Vries añade que los esfuerzos de recuperación de este hábitat se ven ralentizados por la alta contaminación de nitrógeno, un problema presente en todo el territorio neerlandés y que afecta a cualquier área relacionada con el terreno, desde agricultura hasta construcción de vivienda, en un país donde un 20% del suelo es ganado al mar.
