Un estudio realizado en una ciudad sueca muestra con más del 94% de las aguas de las viviendas son muy fáciles de recuperar
09 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La ciudad de Helsinborg, en el sur de Suecia, está inmersa en un proyecto que busca extraer los nutrientes presentes en las aguas residuales de las viviendas para producir con ellos unos pellets que permitan fertilizar los campos de forma natural. Para ello, aprovechando que se iba a construir un nuevo barrio de viviendas en la zona portuaria, se diseñó un sistema de tres tuberías para cada una de estas casas. Una de ellas era para las aguas negras, otras para las grises (que se generar en duchas y lavados) y otra para los restos de comida, que llegan a la tubería tras pasar por un triturador de alimentos.
El proyecto busca aprovechar el fósforo y el nitrógeno que hay presentes en estas aguas para, con ellos, crear pellets fertilizantes que ya se están probado en algunos cultivos. «El 94 % del agua sucia que generan las viviendas son aguas grises, y esas son muy fáciles de recuperar», cuentan en Recolab, un laboratorio en el que se está realizando parte de esta investigación. Explican que, en primer lugar, su proyecto intenta reducir el gasto de agua, por eso se redujo, por ejemplo, la cantidad que se emplea cada vez que se tira de la cadena, pasando de entre 6 y 8 litros a solo medio. Eso causa que las aguas negras que llegan a la planta estén más concentradas lo que, a su vez, «permite que podamos sacar de ellas entre un 60 y un 70 % más de biogás», afirman. A mayores, en este laboratorio han conseguido limpiar el 80 % de las aguas grises que reciben «y hacer con ellas agua potable», afirman, aunque reconocen que esta todavía no está autorizada para el consumo humano porque lo prohíbe la legislación actual.
Durante todo ese proceso de limpieza y depuración de agua, en este laboratorio son capaces de extraer el nitrógeno y el fósforo que están presentes en todas estas aguas. Al igual que sucede con el digestato de la planta de biogás, estos nutrientes se convierten en pellets que, posteriormente, pueden ser utilizados por los agricultores para fertilizar, de forma natural, sus cultivos. Este nuevo producto está siendo probando desde el 2021 en varios campos de cultivo para conocer la facilidad de aplicación que tiene y si es tan eficiente como los fertilizantes químicos o presenta otra serie de ventajas.
