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Lápices para sembrar frutas y hortalizas

Miriam García Roca / M.C REDACCIÓN / LA VOZ

SOSTENIBILIDAD

Sprout World

Más allá de las iniciativas públicas para promover el respeto al medio ambiente en el aula, algunas empresas comienzan a introducir productos que fomentan la educación ambiental

31 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La necesidad de concienciar a los más jóvenes sobre el cuidado del medioambiente está cada vez más presente en las aulas. Porque son precisamente las nuevas generaciones las encargadas de preservar el futuro del planeta. De ahí que, como explica  Lucía González, responsable de educación ambiental de Ecoembes y del programa educativo Naturaliza, es importante primar la introducción de iniciativas verdes en la comunidad educativa con el objetivo de que profesores y alumnos se impliquen de forma activa en esa lucha. Y también hay empresas que han emprendido ese camino. La estadounidense Sprout World es un ejemplo al lanzar al mercado unos lápices plantables que ahora llegan a España. ¿Qué son?  Son herramientas de escritura que llevan una semilla dentro de la madera. Cuando el lápiz es ya  demasiado corto para continuar usándolo para escribir, se planta. Y de ahí nacen flores, hortalizas o árboles. Todo depende de lo que elija el alumno que los va a utilizar. Porque son personalizables. Desde llevar el nombre del comprador hasta elegir la semilla que llevan dentro.

El gesto del lápiz no es más que una iniciativa, en este caso privada, que podría incardinarse dentro de esas acciones enfocadas a transmitir unos valores que provoquen un cambio. «En España se camina cada vez más cara la adopción de planes relacionados con la educación y el cambio climático, como el Plan de Educación y desarrollo sostenible aprobado hace poco por el Congreso», explica González. 

Eso es lo que pretende, por ejemplo, el programa Naturaliza. Su objetivo es complementar de forma transversal los objetivos curriculares de materias escolares como las matemáticas, lengua y las ciencias sociales y naturales: «A los programas de cada materia se les añade una óptica medioambiental. Por ejemplo, en los problemas de matemáticas los niños aprenden a calcular el impacto que genera su huella ambiental, esto les permite adquirir hábitos de movilidad más sostenibles en el caso de la huella de carbono». Además, incide en la importancia de promover el contacto con la naturaleza en el entorno directo de los niños, como puede ser el exterior del colegio con los huertos escolares o los parques infantiles «Se trata de generar una especie de vinculo porque si lo conoces lo cuidas», cuenta.