A las hormigas no les gusta el café

Los posos  de las máquinas que Verdadero Café tiene en Inditex son reutilizados en un proyecto para comprobar sus propiedades como fertilizante y repelente de insectos. La idea se desarrolla en las fincas de Horta Millarada, otro proveedor ecológico de la multinacional


redacción

Gustavo cubre con delicadeza el pie de una planta de tomate que crece en uno de los invernaderos que tiene en la parroquia de Suevos, en Arteixo. Leticia le ayuda. De las manos de ambos cae lo que, de lejos, parece una tierra mucho más oscura de la de esa empinada finca que mira de reojo al mar. Pero no es tierra, son posos de café, una materia orgánica que tanto estos dos jóvenes que están detrás de la explotación ecológica Horta Millarada, como Gustavo Cascón, fundador de Verdadero Café, quieren que deje de ser un residuo para convertirse en un fertilizante, un manto protector para el suelo, un repelente de insectos, pero también un estimulante para las lombrices, que son muy buenas para el suelo. Juntos han puesto en marcha un proyecto para testar las posibilidades que pueden ofrecer esos restos para la agricultura para cumplir un objetivo: cero residuos.

La idea comenzó a ponerse en práctica la semana pasada, después de que Gustavo Cascón diera muchas vueltas a cómo podía aprovechar lo que hasta ahora era un residuo: «Alguien se ha parado a pensar la cantidad de café que se consume cada día y todo el residuo qué generan. Para hacer un café se precisan ocho gramos de materia prima. Al echar agua esa cantidad se multiplica por tres, por tanto cada taza genera 24 gramos de posos. Esos restos, al tirarlos a la basura cerrados en una bolsa, generan una gran cantidad de metano, entonces por qué no reutilizarlos», explica.

Verdadero Café es la empresa de vending que gestiona las máquinas de Inditex. Su filosofía de trabajo está basada en la sostenibilidad porque, como explica Cascón, «calidad y sostenibilidad son un binomio inseparable». Por eso, comenzó una labor de investigación que le llevó a descubrir cómo reutilizar esos restos en agricultura: «Los posos todavía guardan cafeína y la cafeína ahuyenta a hormigas, caracoles..., además de poder usarse como fertilizante», dice.

Ahora esos posos que se generan en cada día en las máquinas de café instaladas en las oficinas de Inditex son los que Gustavo y Leticia usan para proteger a sus tomates de las babosas, unas frutas que acabarán en los comedores de la multinacional, ya que ellos son unos de los proveedores ecológicos del comedor de la compañía. Lo que pretenden es cerrar el círculo en un ejercicio de pura economía circular, una filosofía que la propia multinacional fomenta entre sus proveedores: «Non hai moitos estudios sobre todos os beneficios que aportan os posos do café —explica Gustavo—. Hay un, por exemplo, da Universidade de Valencia que mostra a efectividade que ten para frear as escorrentías. Sabemos que é bó para o campo. Agora aquí estamos probando o seu uso como repelente, como fertilizante e tamén como manto protector do chan en sustitución dos plásticos».

Y las pruebas que harán con esos posos que reciben , perfectamente aireados para retirar ese exceso de humedad que podría criar hongos, dos veces por semana son varias: «Tamén vamos probar como funciona como fertilizante nun anaco de terra — explica Leticia—. Antes de botar nada vamos analizala. Despois nun anaco botamos só restos de café; noutro os pousos mesturados co esterco, e noutro esterco só. Posteriormente faremos outra analítica e a ver qué pasa».

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